Feather and Paper
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Re: .·'·.Werewolf.·'·.

Mensaje por koka el Vie Mayo 07 2010, 21:20

vale pili_chan gracias!
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Re: .·'·.Werewolf.·'·.

Mensaje por Pili_chan el Lun Mayo 10 2010, 16:33

Cuando llegue al lugar del encuentro no vi a Rem por ninguna parte.

Un sentimiento me embargo por completo, abrace al bebé con cariño, le había estado hablando y cantando viejas canciones que alguna vez escuche en tiempos lejanos. La sensación de tenerlo entre mis brazos me daba fuerza, respire su aroma, olía a lobo y a bosque aun siendo un bebé, era agradable, pensar que solo lo tenía desde hace un par de minutos atrás.

Alcé la cabeza, No importa si Rem no quiere irse con nosotros, que no hubiera esperado o que no hubiera venido siquiera al lugar, buscare la forma de irme y cuidare de Jeremy, él sería todo lo que no podía tener en esta vida, él sería mi hijo y mi familia. Lo atraje a mi rostro y deposite un pequeño beso en su mejilla.

– Te prometo darte todo el amor de una madre y cuidarte a ti y a tus sueños.

– Stephaniel – Pegue un salto al escuchar aquella vos gruesa que poseía Rem.

– Rem… yo creí… Bueno, que ya te habías ido.

– No te dejaría, sentí un olor a lobo cerca, no creí que eras tu hasta que te escuche hablar… – Rem se acerco a mí – Stephaniel aquel aroma viene de ti, ¿Qué es eso que cargas en tus brazos?

– Es… bueno tu dijiste que podía llevar lo necesario, y yo lo necesito a él – Rem me observaba de manera extraña. – Es un niño. Un bebé.

– Steph, lo que cargas es un cachorro de Lobo – Dijo en tono amenazante.

– Bueno recuerdas la muerte del Alpha anoche? – Rem asintió con cautela – Bueno él tenía un hijo – Los ojos de Rem se ensancharon, me apresure a explicarme – El pobrecito se había quedado solo, su madre murió al dar a luz yo…

– ¡Basta! Estas siendo una insensata. Queremos dejar atrás a los lobos, NO que nos persigan de por vida.

– No creo – Dije tímidamente – Que ellos nos sigan.

– Cría cuervos y te sacaran los ojos, ¿crees acaso que él no se dará cuenta de lo que eres?

– Pues si, pero tal vez si se lo explicara, el podría…

– No podrá nada, te matara porque eso es lo que hace, él es un lobo y tu un vampiro, y un vampiro no es familia de un lobo, ya deberías tener esto muy claro con lo ocurrido anoche.

– Pero Rem entiende esto, fue mi culpa dejarlo solo en el mundo, no espero que algún día me ame como a una madre – Cuando dije esto, algo dentro de mí dijo que eso era mentira, que si quería – Solo quiero cuidarlo hasta que sea lo suficientemente fuerte como para vivir solo.

– Eso espero, – Me miro con cautela – No quiero peligrar nada con este acto tan insensato de tu parte.

– Te prometo que si se vuelve un peligro, yo misma me encargare de él – No dije estas palabras sintiéndolas, sino más porque sabía que eso era lo que él quería oír de mí.

– Bien ahora vámonos de aquí.

Tomo mi bolso que descansaba en el suelo desde que me asusto, y partimos rumbo a la estación de trenes que había más adelante.



Cuando llegamos al andén el tren ya estaba en su lugar, por lo que Rem mostró nuestros pasajes, al subir tuvimos un pequeño problema ya que el bebé no aparecía en los pasajes. Pero Rem lo solucionó diciéndole al encargado que “todo eso era innecesario,” su truco mental nunca fallaba ni siquiera en las mentes más fuertes. Él nunca abusaba de sus trucos mentales ya que eso era aprovecharse de los más débiles, por ello me sorprendió al principio. Luego de eso nos acomodaron en un lugar privado de uno de los vagones. Una vez dentro revise si el bebé estaba bien, al parecer estaba muy cómodo en mi regazo, y por más que lo toque este no despertó. Mis manos estaban heladas, no me había alimentado en mucho tiempo, por lo que me asuste al ver que el bebé no reaccionaba. Mire a Rem asustada, en un parpadeo el estaba a mi lado.

– Revísalo por favor, no se mueve.

– Su respiración es normal Stephaniel.

– Pero mis manos están frías, lo sé, y por más que lo toco ¡no reacciona!

Al acabar de hablar estoy segura que mi voz había subido una octava. Aunque no estoy segura si fue por eso o porque Rem se acerco mucho a él que el bebé despertó. Dio un pequeño bostezo y se acomodo, tome su manita a lo que el respondió apretando mi dedo índice, era fuerte podía sentirlo pero a su vez también era cuidadoso. Le sonreí con afecto. Rem volvió a acomodarse en su lugar en frente de mí, concentrándose en el paisaje que se veía a través del cristal de la ventana, faltaban horas para el amanecer y me pregunte que haría el bebé mientras yo dormía, ¿lloraría?, ¿me despertaría buscando mi atención?, pero luego recordé que solo tenía un par de meses, por lo que sabía a esta edad no eran muy activos, por lo que seguro dormía mucho durante el día.

Al pasar un rato, note que me miraba con atención, comencé a hacerle algunas cosquillas, a lo que lo vi sonreír. Después de eso lo mire con atención, lo levante en el aire, cosa que le gusto mucho, Sus mejillas estaban rozagantes, su cabellos estaban algo largos caían por su rostro, de seguro su padre no tenía el tiempo suficiente como para llevarlo a que le cortaran el cabello, pero ya me encargaría de eso, seguí observando, su pequeña naricita era muy linda, pero sus ojos eran hermosos, tan dorados como un doblón de oro. Un presentimiento me dijo que eso no era algo normal en un lobo.

– Rem, ¿puedes acercarte?

– ¿Qué sucede? – Dijo Rem con voz imperturbable.

– Sus ojos se ensancharon, y no parecía estar respirando. – Jeremy por su parte se revolvió incomodo en mi agarre por lo que lo senté en mi regazo, profirió un pequeño gruñido como los que hacen los cachorros al tirarles la cola.

Después de un rato me molesto el silencio que rondaba en el lugar, Jeremy parecía un cachorro más grande de lo usual, ¿sería a esto a lo que llamaban instinto de supervivencia? Siendo un cachorro todavía, podía intimidar a cualquiera. Rem no movía un músculo desde donde estaba. De pronto sentí que el lugar era más estrecho de lo que parecía al principio. Mi sentido común me decía que sacara a Jeremy de aquí ahora. Y mi sexto sentido me decía que no debería preocuparme, por ahora.

– Stephaniel, ¿qué es lo que has echo? – Dijo en un tono que demostraba todo su enojo.

– No sé a que te refieres Rem – Dije, manteniendo el tono de mi voz muy controlado, en el fondo quería decir sumisamente un lo siento, pero temía que al ver mi debilidad me arrebatara a Jeremy.

– Qué no sabes… lo que tienes ahí en tus brazos no es un cachorro ordinario – Dijo levantándose del lugar, al hacerlo tome a Jeremy más cerca de mí. – Tienes al cachorro de un Alpha.

– Eso ya lo sé – Dije sabiendo muy dentro de mí, que no se refería al grado que el padre de Jeremy ocupaba en la manada.

– ¡Stephaniel!! Es un Sangre Pura, así como en nuestra raza cuesta encontrar vampiros antiguos, ya que nuestra edad nos da la fuerza. Entre los lobos es más raro aun encontrar a un Sangre Alpha o Sangre pura. – Dijo seriamente. – Stephaniel, tal vez no lo creas pero cosas malas ocurren con ellos, son más fuertes que los lobos comunes, dominan la luna y nadie los domina a ellos. Esto esta muy mal. Sino lo matamos, moriremos nosotros por su causa.

– ¡No!!! No voy a matarlo. Sino quieres que este con nosotros, me lo llevare a otro lugar, cuando lleguemos a Polonia te daré todas la indicaciones de cómo llegar a la casa de Tesla y Johann y yo me iré por mi propio camino, pero no lo dejare solo, es un bebé y necesita cuidados. Además que podría hacerme, solo es un bebé.

Rem movió su cabeza en forma negativa, cuando me miro, vio algo en mi que lo hizo verme con lastima.

– Sé cuanto anhelaste o cuanto anhelas tener una vida normal, pero no puedes, eres uno de los nuestros y él en cambio pertenece al mundo contrario. Es un lobo y algún día necesitara a una manada y tu no serás suficiente para ese cambio. Es como tener a un canario y mantenerlo en encerrado egoístamente para tu entretención cuando el anhela volar libre. Un día él se sentirá como un canario, y querrá volar lejos con los suyos. De todas las posibilidades que hay, siempre lo perderás.

Guarde silencio y abrace a mi bebé, que importaba si algún día querría volar lejos, ahora lo tenía para mí. Pero en el fondo sabía que era una mentira, lo quería para mí, mi vida fue triste y lo seguiría siendo. Varias veces pensé como sería envejecer al lado de una familia… pero solo eso.

Al poco rato, lo acomode más en mi pecho, saque un biberón que tenía listo y le di de comer. No debería haberme asombrado de que se lo tomara en unos instantes, debía tener mucha hambre por lo que tome la formula y su biberón y fui a buscar agua caliente en el vagón comedor.

De vuelta Jeremy ya estaba comido y se había divertido un montón mientras yo daba vueltas y vueltas sorteando a los distintos obstáculos que aparecían en el camino. Nos acomodamos en nuestro lugar y coloque los cojines del asiento en una pila, lo acomode ahí y le cambie el pañal, una vez hecho esto me repantigue en ellos, coloque un lado de la manta doblada entre Jeremy y yo y con el otro extremo lo cobije, le cante para que se durmiera antes que yo, ya que podía sentir el amanecer y mis parpados muy pesados. Rem se levanto y cerró bien la puerta y las cortinas, no dejando entrar la luz por ninguna parte. De repente sentí los pequeños ronquidos de Jeremy y me deje ir a los brazos de Morfeo.



Dicen que los vampiros no tienen sueños mientras duermen, y cuando lo hacen es porque ven su final en ellos. También dicen que no sueñan porque los muertos no lo hacen.

Solo sé que desde que me convertí en vampiro, he podido soñar, veo cosas tan lejanas y otras tan cercanas, nunca se lo he mencionado a nadie.

Desde hace unos meses he visto a un joven en ellos, sus ojos son del color del cielo diurno y sus cabellos tan dorados como los míos, en los sueños me llama y me reprocha por qué no estoy con él, que por qué no estoy en sus brazos. Otras veces esta tan cerca de mí que puedo sentir su aroma, que al despertar no recuerdo, pero en alguna que otra ocasión he despertado sintiendo su tacto incluso el roce de sus labios contra mi cuello. Y esto es lo que sé, que en mis sueños él me ama… pero nunca me ha dicho su nombre y nunca a pedido saber el mío.

En otras ocasiones veo recuerdos del pasado en mis sueños, por ejemplo hoy…



Alemania, 1853



– Stephaniel, debes admitirlo mi amor, Petra es una buena mujer…

– ¿Por qué insistes hermano en casarte? Tienes 19 años, no hay necesidad…

– No hay discusión sobre ese tema Stephaniel, ella tiene mi amor y punto. Y tienes razón la familia esta bien. Con más razón quiero casarme, tu pronto estarás en la edad en que más de algún muchacho estará a tu alrededor y quizá entiendas que a veces tomamos decisiones apresuradas porque podemos perder nuestra oportunidad. Además no siempre estaré en buena posición como para casarme.

Mi hermano se fue dejándome sola en la sala de estar. Una lágrima se derramo por mi mejilla. Algo andaba mal con aquella mujer, por más que se lo decía a mí hermano este solo me decía que era normal sentir celos por su él, que él algún día sería así conmigo. Pero algo muy dentro le decía que él nunca podría ser así con ella.

Sus lágrimas se derramaron, sus padres no estarían aquí para parar todo esto, ya que ellos habían muerto en una epidemia hace un par de años, dejándolos a los dos solos en el mundo. Su hermano era su todo. Pero aquella mujer era extraña, su hermano la había conocido en una fiesta, por lo que ella sabía Petra vivía para las fiestas, se levantaba al llegar el crepúsculo y se iba a dormir al amanecer. Era un ser de la noche, si, eso es lo que ella era… pero como decírselo a su hermano, quien estaba ciego por el amor. Se guardo su dolor, porque él no la escucharía.



Paso así el tiempo, Petra acepto el compromiso y pronto se casaron, pasaron los días después de la boda cuando ella se dio cuenta que su hermano no era el mismo, sus miedos crecieron más y más, hasta que por fin se cumplieron, su hermano murió. Pero ella no se quedo callada, Petra lloraba desconsolada en su recamara, y algo en ella le dijo que en su dolor habían lágrimas tan falsas como su vida. Con cuchillo en mano una noche subió al segundo piso de la casa, a la recamara de su cuñada, no fue mucha su sorpresa cuando vio a la bestia que esta guardaba en su interior, la sangre ensuciaba el piso y parte de la cama. Solo pronunció una palabra que había escuchado alguna vez en los libros de terror que su hermano guardaba en la biblioteca, pero recordaba tan bien la descripción de aquel ser. “Vampiro.”

Petra se dio cuenta de su presencia y se lanzó tras ella. No corrió mucho cuando la hubo alcanzado, la tomo por el cabello y la lanzo por las escaleras, rodó por lo que le pareció mucho tiempo, hasta caer en la inconciencia. Cuando despertó Petra no estaba en el lugar, o eso fue lo que le señalo su sexto sentido. Se levanto lentamente como una vez le había enseñado su hermano, para revisar las lesiones, su hermano, su Joseph, al cual jamás volvería a ver.

Una sombra se movió por el costado, no pudo seguirla con la mirada ya que se movía muy rápido y la oscuridad de la casa no ayudaba en nada. Su primer pensamiento fue “Ella volvió por mí.”

– ¡Ya basta! ¿Qué es lo que quieres? – Una risa lúgubre inundo el lugar.

– Vaya, deberías estar gritando, porque no soy un humano y porque voy a matarte. – Sonreí ante la idea, se daría cuenta que ya estaba muerta en vida, desde que Petra me quitara a mi hermano… No, fue su respuesta.

– Pues entonces hazlo – Dije con voz confiada. Ya no importaba nada, no podía cobrar venganza, Petra había ganado.

– Mmm… ¿Dónde esta Petra?

– Lo mismo me pregunto. – Podía sentir su mirada en mí.

– Arrebatarte a tu hermano te fue muy doloroso… – Dirigí mi mirada hacia donde creí que el estaba. Pronto lo vi, era alto, fornido y aparentaba unos veintitantos años.

– ¿Qué acabas de decir? – Él se acerco y ahueco mi rostro entre sus manos – Los ojos son el espejo del alma y a mí entre mi grandeza se me permite ver lo que hay allí. Veo lo que le hizo a tu hermano y lo que te hizo a ti. Debo admitir que hay diversiones macabras y los que disfrutan de ellas no deberían vivir.

– Tú querías matarme. – Dije seriamente. Su risa resonó en mis oídos.

– He cambiado de opinión. Eres joven y bella, yo puedo darte la inmortalidad y con ello la fuerza para vengarte. – Alcé mi rostro, podría vengarme. Pedí perdón en una suplica silenciosa a mi hermano.

– Y que debo darte a cambio – Él se acerco a mí y deposito un beso silencioso en mi boca.

– Compañía.



Abrí mis ojos, el crepúsculo estaba sobre nosotros, Jeremy se había dado vuelta durante el día por lo que ahora estaba sobre su pancita y me miraba con sus enormes ojos dorados.

– Buenos días mi amor. – Él tal vez no podría hablar pero su respuesta fue una sonrisa, que fue mejor que cualquier palabra. Me senté y lo acomode en mi regazo, se notaba que tenía hambre por como se chupaba su pulgar, así que teníamos que salir a buscar comida me dije, pero antes le cambie el pañal.

Mientras caminaba en busca de agua caliente para hacerle el biberón a mi Jeremy, recordé…

…A la semana siguiente me transforme, William se alimento de mí innecesariamente, tanto que se volvió adicto a mí, en ese momento me traspaso su sangre, ya que estábamos unidos y literalmente me mato. A los tres días después de eso desperté al anochecer. William me dio libertad de cobrar mi venganza.

Le dí caza a Petra como si fuera un perro, la desmembré y queme, me encargue que sus cenizas se las llevara el mar, otras el viento y otras las enterré bajo tierra. Según las creencias de la familia Difontiel, ella nunca descansaría en paz. Una vez hecho esto acompañe a William unas cuantas décadas hasta que se entero de mi don de la premonición, fue hay cuando me dejo al cuidado de Rem, dijo que sería mejor maestro de lo que él podía ser y se fue. Lo que aprendí de él fue, que viajar es maravilloso. Y siempre es mejor cuando lo haces con compañía.
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Re: .·'·.Werewolf.·'·.

Mensaje por carmen el Lun Mayo 10 2010, 16:53

¡Gracias Pili!
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Re: .·'·.Werewolf.·'·.

Mensaje por koka el Mar Mayo 11 2010, 15:19

gracias pili me encanta los detalles
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Re: .·'·.Werewolf.·'·.

Mensaje por Pili_chan el Miér Jun 30 2010, 12:33

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Re: .·'·.Werewolf.·'·.

Mensaje por Pili_chan el Miér Jun 30 2010, 12:35

cero vida por akiggjgjgjhgjhgjhgjghj
jhijhkj Smile






Nuestro vuelo tenía fecha para tres día más, por lo que encontramos un
hotel lo suficientemente acogedor en el cual estar durante el día. No pensaba
volverme cenizas con Jeremy en brazos.



– Mamá no va a dejarte solo bebé – Se revolvió en mi abrazo, tome una
de sus manitas, aun no podía acostumbrarme a que una cosita tan pequeña tuviera
tanta fuerza. Estaba segura que si lo dejaba enojarse me arrancaría el dedo sin
titubear.



Por otra parte estaban las premoniciones fatalistas de Rem, cada vez
que miraba a Jeremy podía ver cuan asustado estaba. No le hice mucho caso al
principio pero me estaba poniendo de los nervios con sus miradas. Y creo que
también comenzaba a molestar a Jeremy. La última vez que le dio una mirada
Jeremy le gruño, lo que provocó más una risa mía que el enojo de Rem.



Después de darle de comer a Jeremy, me acomode en la cama del cuarto
de hotel donde nos quedaríamos, coloque a un Jeremy recién bañado y cambiado de
pañal sobre una manta en mi pecho y deje que el sueño me llevara.



Esta vez vague en la oscuridad, escuchando el leve respirar de alguien
a quien conocía bien dentro de mis sueños…



~ Princesa ten cuidado…


Intente verlo pero no pude, solo sentí su aroma, un aroma a bosque y
tranquilidad. Estaba cerca de él, lo sabía. Camine sin rumbo alguno hasta que
volví a escucharlo.



~ Cuídate…


Y pude verlo, sus brazos extendidos, mostrándose en una promesa.


Al abrir los ojos todo se volvió confuso, ya era tarde. El día pasó
rápido o por lo menos mi sueño, solo recuerdo unos ojos azules y una
advertencia, suspire, dijo que me cuidara… Inconcientemente intente abrazar a
Jeremy para darme ánimo, pero lo que conseguí fue un susto. Me pare de un salto
viendo de un lado a otro.



– ¡Jeremy no esta!! – Grite por todos lados. Me pare en seco al darme
cuenta de que Rem tampoco estaba – ¡Rem!!!



Al ser nombrado Rem apareció de inmediato se había quedado en el
cuarto de al lado, para sí estar lejos del bebé. Pero nada impidió que en mi
mente circularan imágenes en las que Rem le había hecho algo al bebé.



– ¿Qué sucede Stephaniel? – Me miro un largo rato, parecía no creer
que un vampiro podía volverse histérico. Yo comprobé la tesis. – El bebé no
esta.



No lo dijo como alguien que es culpable, sino como alguien que esta
aliviado. Lo fulmine con la mirada. Pero lo único que hizo fue arrugar la nariz
ante algún olor desagradable.



– Aquí huele a lobo. – Lo mire con desagrado, por supuesto que olía a
lobo Jeremy era un cachorro de lobo, como si hubiera dicho mi respuesta en voz
alta, dijo – No, me refiero a uno adulto, huelen peor que un bebé ya deberías
saberlo. Solo cálmate y respira el olor distinguiendo a sus dueños.



Cerré mis ojos durante un minuto o dos haciendo lo que él me decía.
Rastree el olor de Jay y el de otra persona, era hembra o por lo menos olía
como una. Había dejado un rastro demasiado evidente por lo que salí pitando por
la puerta en busca de mi hijo. Rem grito algo detrás de mi, algo como “Él les
pertenece,” lo ignore, Jay era mi bebé, mi hijo y yo debía cuidarlo. Pero un
vago resuello de cordura me dijo que Rem tenía razón, yo no era su madre, yo
misma me negué esa opción hace más de un siglo… porque insistir en criar a
alguien que me odiaría en unos años más. Pare mi andar, mire al cielo y me
quede helada sintiendo la brisa chocando en mi rostro.



No tuve conciencia sobre cuanto tiempo me quede allí de pie, hasta que
por fin eche a andar de nuevo. Auto convenciéndome a mi misma que solo vería si
estaba bien, que se lo había llevado la persona correcta y no alguien que
quería hacerle daño.



Seguí el rastro con aquel pensamiento invadiendo mi mente. Corrí
durante mucho tiempo hasta que salí a las afueras de Plock, el rastro había
sido dejado sin cuidado alguno, al contrario yo si me tome el mío al esconder mi rastro por donde
pasaba.



El paisaje en las afueras de la ciudad se volvía repetitivo, árboles y
más árboles pasaban a mi lado mientras corría, el olor se volvía persistente,
hasta la entrada de la cual se veía era una villa pequeña. Deje de correr, era
de noche y solo estaba el olor de un lobo alrededor, quien había raptado a mi
Jay. Sacudí mi cabeza. Estaba aquí para ver quien se había llevado a Jay, solo
eso, si estaba mal lo sacaría de aquí pero sino lo dejaría con quien fuera que
lo tenía.



Me acerque a cada casa sin ver realmente puesto que en todas se
escuchaban ruidos de gente durmiendo, ninguna casa tenía un olor a lobo. Así
que me encamine a la que estaba más alejada de las demás. Me sentía como en un
mal cuento de hadas, a excepción que yo no era el lobo feroz. El tacón alto de
mis botas producía un pequeño sonido en la gravilla, pero sabía por
experiencias pasadas que solo bastaría eso para alertar a un lobo.



Mi sorpresa fue bastante al sentir movimiento en la casa, no el tipo
de movimiento que tú esperarías, como un lobo que esta apunto de saltarte
encima sino como cosas rompiéndose. La voz de una mujer trataba de sonar
calmada, sin embargo no lo estaba logrando. Me acerque a la puerta y pude
escuchar el llanto desconsolado de Jay, ¿cómo no lo había escuchado antes?



Gire la perilla de la puerta, estaba abierta así que entre. La casa
era un desastre, Jay lloraba en una esquina y todo lo que estaba a su alrededor
era posibles peligros para mi bebé. Mi visión se volvió algo nublada al ver que
había vidrios alrededor de Jay, me pregunte que clase de bestia podía tenerlo en
esas condiciones. Respire varias veces tratando de controlarme, gire mi rostro
esperando ver un monstruo y lo único que vi fueron unos ojos marrones abiertos
de par en par por miedo.



– Tu fuiste la que le hiciste eso a mi Jay – Sisee a través de mis colmillos
que habían crecido por la ira que sentía. Mi cuerpo pedía a gritos arrancarle
la garganta, pero su miedo fue el que me tenía al borde.



– No sé cómo es que estas aquí, pero fue él el que hizo todo esto. No
quiere que me le acerque.



La mire incrédulamente por todo lo que había dicho. Debía estar en sus
veinte, quizás un poco más, vestía unos jeans algo gastados, unos zapatos con
tacón bajo y una blusa que cubría sus brazos por completo.



– Tu rastro era fácil de seguir. – Me acerque a Jeremy, me tendió sus
manitas, mientras lloraba ya algo afónico, parecía que hubiera estado todo el
día llorando. Me relaje un poco para ocultar mis colmillos, no quería
asustarlo, ya había pasado por mucho el día de hoy.



– Lo que dices es ridículo, soy una cazadora sé muy bien como hacer
para que no me sientas. Además es mejor que lo sueltes no dejare que te lo
lleves de nuevo.



La mire sin entender una palabra de lo que decía, esta chica era muy
estúpida en verdad. Pero en sus ojos ya no había miedo del cual alimentarme, solo
había decisión. Ella en verdad iba a pelear por Jeremy.



– ¿Quién eres? – La mire esperando algo, solo vi cruzar un
sentimiento, que me pareció pena.



– Una amiga de su padre. – Fue lo que susurro.


– ¿Cómo me encontraste? – Levanto sus ojos sorprendida. Jeremy se
había acomodado en abrazo y sufría de un pequeño ataque de hipo, acaricie sus
cabellos suavemente, se relajo soltando un suspiro, me había extrañado.



– Yo solía cuidar a Jay mientras Jonas trabajaba. – Una lágrima corrió
por su mejilla, – Cuando me entere de que él estaba muerto y la manada estaba
enloquecida exterminando el nido de vampiros, mi primer pensamiento fue Jay,
pero cuando llegue él ya no estaba. Solo estaba una nota junto con dinero. Por
lo que tenía un rastro que seguir.



– Me encontraste y en vez de matarme te llevaste a Jay dejando todo
tan normal como pudiste. – Asintió levemente – Pero no contaste con que Jay no
querría irse de mi lado.



– Nunca pensé que él se negaría, yo solía cuidarlo, creí que eso
bastaría para crear un lazo pero no, armo alboroto cuando se dio cuenta que me
lo llevaba cada vez más lejos del hotel. Es un bebé inteligente, solía decir
Jonas con orgullo. – Algo se retorció dentro de mí. Culpa – Y tan peligroso
como él...



– No entiendo como pudiste dejarlo entre medio de esas cosas tanto
tiempo. Si eras quien cuidaba de él… – Me contuve, quería saber cosas de Jay,
algo me decía que debía seguir tranquilamente
hablando con la chica.



– No fui yo la que hizo eso, él fue. Hizo explotar cada cosa que tuvo
al lado para que no me acercara a él. Comenzó a hacer berrinche cuando lo deje
en el sofá de allí – Apunto a un sofá que estaba más que arruinado, parecía que
algo le había pasado en sima – Luego no paro de llorar y se movió a aquel
rincón.



– Pretendes que yo crea eso. – Mi voz destilaba veneno.


– No pretendo que me creas, solo te diré que una vez vi a su padre
realmente enojado y créeme cuando digo que nada quedo en pie a su alrededor –
Repentinamente la voz de Rem invadió mi cabeza “Cosas malas ocurren con ellos, son más fuertes que los lobos comunes,
dominan la luna y nadie los domina a ellos.”



– Sangre Alpha – La chica asintió, ahora podía ver a que se refería
Rem, su miedo constante ya tenía fundamentos. – ¿Cómo te llamas?



– Victoria – Asentí nuevamente.


– ¿Qué piensas hacer ahora Victoria? – Me miro como si la ofendiera la
pregunta.



– Si es necesario te matare para llevarme a Jay, no me importa que
seas su persona favorita en el mundo. Te quemare con gusto para poder llevarlo
conmigo de vuelta a casa.



¿No era esto acaso lo que buscaba? Ella cuidaría a Jay, estaba
dispuesta a arriesgar su vida peleando conmigo por llevar a Jay consigo.
Debería estar feliz porque esto estuviera pasando, pero un sentimiento cruel
embargo todo mi ser. Volveré a estar sola… Pero siempre dicen, si lo amas
déjalo ir.



Él tenía una casa esperándolo, aunque su padre había muerto, él seguía
teniendo algo familiar.



– Bien. – Tome a Jay de manera que ella pudiera alcanzarlo, una vez
ella lo tuvo en brazos me di cuenta que yo no calzaba en su mundo. Me di la
vuelta y fui rumbo a la puerta, esquivando cada objeto que Jay había hecho
explotar. Cuando alcance la puerta Jay comenzó a gritar intentando librarse de
Victoria, sonreí hacia Jay, susurrándole un “Ahora todo estará bien para ti mi
amor.” Pero no fue suficiente. Victoria me miro asustada, algo había sonado
detrás de ella. Era una bola de cristal del porte de mi puño, unos vidrios se
habían clavado en su espalda, corrí a su lado tomando a Jay en mis brazos, él
en verdad podía ser un peligro si quería.



Ayude a Victoria a quitarse todos los vidrios que se habían ensartado
en su piel, podía oler su miedo, de seguro pensaba que me volvía loca con unas
gotas de sangre.



Desde que te conviertes en vampiro, las reglas son; no salir a la luz
pues te vuelves cenizas, no descubrirte ante un humano pues ellos pueden
cazarte de día, y no bebas sangre de un lobo porque huelen mal, es asqueroso y
te mata, tan o más efectivo que el sol.



Al parecer los lobos no tenían muy claro todo esto. Una vez hube quitado
todos los vidrios las heridas comenzaron a sanar rápidamente. Nunca antes había
presenciado algo así, por lo que me asombre.



– Gracias – Susurro Victoria.


– Jeremy esta a mi cuidado, por lo que me siento responsable, debí
imaginarme que seguiría de mal humor una vez me hubiera ido. – Ya empezaba a
sonar más como Rem, que como yo.



– Los lobos siempre nos ponemos de mal humor cuando no hemos comido. –
Asentí encontrando razón a sus palabras. Apunto hacia una puerta que estaba en
frente – Hay leche en la cocina.



Tome a Jay entre mis bazos y camine hacia donde apuntaba Victoria. Era
verdad encima de un mesón había leche, por lo que la calenté rápidamente en una
cocinilla. Jay se sintió muy feliz cuando por fin pudo tomar su leche, tres
biberones completos y podía seguir tomando si lo dejaba. Como no lo deje beber
más se acomodo contra mi pecho y se dispuso a dormir. Camine de vuelta a la
sala donde se encontraba Victoria había retirado los vidrios con una rapidez
inigualable, no sé si fue eso o ver su rostro tan compungido con la tristeza,
que me hizo sentirme tan miserable.



– Volveré en unos meses más aquí a Polonia – Fue algo tan automático
que hasta yo me asombre al hablar de ello, solo había pensado en ir a Rusia, no
había dejado en limpio una vuelta. Pero cuando lo procesé concordé con mis
palabras, volvería, porque yo no debía huir de mi hogar y porque había dejado
cosas pendientes.



Sus ojos se iluminaron, pero pude ver la desconfianza en ellos.


– Cómo puedo estar tan segura de ello, – Dijo – Tal vez solo quieres
deshacerte de mi más rápido dándome falsas esperanzas.



– Yo no soy así, volveré – Mire a Jay dormir en mis brazos –
Volveremos. No puedo criarlo sola, menos porque él tiene hábitos diurnos y
algunos otros que desconozco.



– ¿Me estas diciendo que necesitas una nana? – Asentí levemente. –
Sino vuelves te daré caza – Volví a asentir.



– Debo ir a Rusia por unos asuntos, pero volveré. ¿Tienes un papel? –
La vi caminar a un lugar y luego volver con lápiz y papel – Te anotare el
número y dirección de la casa, si quieres dentro de una semana llama a este
lugar y pregunta por Stephaniel Difontiel, por supuesto llama de noche. Nadie
te atenderá de día.



– Comprendo.


– ¿Puedo saber tu nombre completo?


– Por ahora no. – Sostuvo mi mirada. Jay se acomodo entre mis brazos,
estuve de acuerdo y me despedí, haciendo un movimiento con la cabeza.



Ella se veía titubeante así que me
detuve a mitad de mi camino.



– ¿Quieres despedirte de él? – Fue corriendo hasta mí y beso levemente
a Jeremy en la frente, luego volvió al lugar donde estaba.



Cuando salí de la casa, pude ver la silueta de Victoria pegada a la
ventana, estreche a Jeremy más contra mí, mire hacia la ventana nuevamente.



– Si hubiera querido deshacerme de ti, ya no estarías respirando. Nos
vemos Victoria. – Y me fui corriendo por el camino que ya había cruzado antes
para llegar hasta él.
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Mensaje por koka el Mar Jul 27 2010, 15:32

quierpo mas mas los detaqles de la vida de jeremy.
me encanto el cap!
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Mensaje por roxi1989 el Miér Jul 28 2010, 01:14

He leido la historia y es buena, me gusta!!! solo que me ha quedado corta, quiero saber más!!! tienes una nueva seguidora pili!!! Very Happy espero que sigas escribiendo por favor k15 sin presiones!! Saludos!!
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Mensaje por Pili_chan el Miér Ago 04 2010, 16:18

oh no me había dado cuenta de tu mensaje roxi U¬¬ sorry, pronto habra más historia, no había escrito porque pense que nadie lo leia XD
okas nos leemos pronto
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Mensaje por roxi1989 el Miér Ago 04 2010, 20:34

Como que no?? la leí hace dias, es muy buena tienes talento, leí todo lo que has puesto, pensé que no la continuarias...y eso me puso k24 escribe que yo te leeré siempre paso por aqui, por favor!! k24 k15
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Mensaje por Pili_chan el Dom Ago 08 2010, 18:34

Gracias roxi por tu apoyo. Aquí hay otro poco de historia^^



eg


Las cartas ya habían sido tiradas y mi sexto sentido me decía que no podía lograr un full de aces, iba a perder pero todavía no sabía cómo.

Mi sexto sentido a menudo tenía la razón, el ignorarlo solo me hacía sufrir con los resultados que esto provocaba, por lo que cuando pasaron los días con suma rapidez desde el encuentro con Victoria, algo apuntaba en lo más dentro de mi ser que algo estaba por pasar, porque ella no me había llamado aun. Cualquier otra persona hubiera creído que no era nada lo que pasaba, sin embargo, ya estaba incomodando a Rem con mi continuo estado de alerta, al más mínimo ruido yo saltaba y colocaba a Jeremy en mi regazo, claro las pocas veces que lo dejaba fuera de mi alcance.

Hace una semana habíamos llegado a Rusia, Rem ya casi se acostumbraba al continuo estado de ánimo de Johann, o sea de curiosidad mezclada con felicidad y una gran cantidad de energía, no la culpaba eran pocos los vampiros que conocían, sumando que además Rem era el más antiguo que jamás habrían visto, ella y Tesla. Éste último se comportaba con sutileza, pero él sabía como darse a conocer y conocer a los demás, nunca me importo el que le faltase tema de discusión, sino el que Rem se acoplase, ya que ahora se podría sentir solo sin nadie más que lo acompañara de cierta manera. A muchos no le gusta hablar de los años pasados, y Johann y Tesla no eran la excepción a esto, y yo sabía de buena fuente que Rem y el fallecido Maestro del nido eran buenos comentadores de los tiempos pasados, les gustaba comparar experiencias sobre lugares de tiempos pasados. Pero con una gran y sorpresiva reacción Rem se había acoplado a Tesla y Johann, o mejor dicho él los había adoptado como sus discípulos, Tesla había encontrado en él a un compañero con quien compartir sus experiencias y conocimientos en el campo de la Hipnosis, el cual era un gran pasatiempo que había tenido antes de que lo transformase hace cuarenta años atrás y que había pasado a ser un trabajo hace algún tiempo, puesto que cubría su imagen y la de Johann como dos personas excéntricas, en vez de un par de locos prófugos del manicomio más cercano o seres sobrenaturales en el peor de los casos. Había gente que seguía a Tesla, para experimentar el profundo sentimiento que les provocaba esta experiencia, otros simplemente lo veían como una gran figura y “si el resto lo prueba ¿por qué yo no?” o cosas así.

Sin embargo, el tema que siempre salía a flote después de todas conversaciones de importancia o no, era “qué íbamos a hacer con el pequeño lobo que yo seguía insistentemente cargando en mi regazo.” Tesla tenía una manía por referirse a Jay como esa cosa por lo que cada vez que lo miraba más de un segundo, yo sacaba mis colmillos a relucir.

Haciendo caso a las peticiones de Johann acepte tenerla cerca, Johann se preocupaba porque un día Tesla quisiera eliminar el problema que era Jay, mientras aun era un bebé, ya que Tesla veía a la bestia que sería en el futuro, las mismas bestias que una vez Johann contemplo de cerca en un mal giro del destino. Sin embargo ella no vivía en el pasado, ni le gustaba colocar a todos en el mismo saco.

Ella estaba de mi lado, y por otra parte a Jay le agradaba Johann. No tarde mucho en nombrarla la madrina oficial de Jay, claro que una madrina de palabra, Johann no cruzaría nunca el umbral de una iglesia. No, no es por que el agua bendita nos haga algo, o las cruces, yo misma porto una. Sino que Johann esta en rebeldía espiritual o algo así dijo una vez, pero de todas formas estaba en proceso de convencimiento. En fin, con ella de mí lado Tesla no le haría nada a Jay, aunque fuera un peligro él no le rompería el corazón a Johann haciendo algo tan desalmado.

Pero lo que me hacía sentir tan nerviosa no se encontraba en las cuatro paredes de esta casa, ni siquiera dentro de las fronteras de este país. Estaba más lejos aun. Como si mis pensamientos fueran correspondidos, el teléfono de la planta baja de la casa comenzó a sonar, en vez de parecer aliviada, cada músculo de mi cuerpo se tenso, mientras que Johan en un parpadeo estaba junto al teléfono para contestarlo. Como sino fuera capaz de oír bien me acerque a ella tan rápido como pude con Jay en mis brazos.

– ¿Si? Casa Difontiel – Dijo Johann con su suave voz. Ella y Tesla habían adoptado mi apellido después del cambio, en una forma de mostrarme su aprecio por haberle dado una segunda oportunidad a su amor y de demostrar que no me odiaban por haberlos hecho cambiar sin su consentimiento. Significaba mucho para mí.

– Necesito a Stephaniel. – Conocía la voz que estaba al otro lado de la línea. Me acerque rápido al lado de Johann tendiéndole a Jay con una mano mientras que con la otra tomaba el teléfono.

– Victoria, ¿qué es lo que esta sucediendo? – Dije sin más preámbulos.

Al otro lado de la línea se escuchaba perfectamente como tomaba bocanadas de aire. ¿No podía hablar?

– Hay un problema, los lobos de mí manada creen que mataron a Jay y ya no lo buscan, debo decir que me siento algo mal, porque ni siquiera se mostraran un poco molestos en siquiera buscarlo, era como si se sintieran aliviados…

– Al grano Victoria. – Dije algo impaciente, por una parte sentía un peso menos, nadie me enfrentaría buscando a Jay.

– Bien, esto es lo que sé, hay alguien detrás de tu cabeza, o cabes demasiado en la descripción de quien me lo dijo. – Dio un gran respiro y siguió – Es el nuevo Maestro. Los lobos no están felices con esto, lo del nuevo Maestro, pero sin Alfa es mejor no armar tumulto por miedo a llamar la atención, así que momentáneamente hay tregua en la ciudad, por lo menos hasta en dos semanas cuando la luna este llena. Después de eso, Berlín se convertirá en Troya.

– ¿Quién es el nuevo Maestro? – Con el fin de quitar la imagen que me había dado a entender Victoria. Pero otro pensamiento me aquejo. Dentro de mí daba todo por no volver a oír ese nombre de nuevo.

– Responde al nombre de Daemon. – Algo en mí se retorció. – Algunos dicen que se auto nombro. Y yo le creo a mis fuentes.

– Va ha morir, – Dije.

– Tiene dos semanas de vida todavía y déjame decirte que creo que puede ser menos, los lobos están bastante cabreados e irascibles sin Alfa. – No ha manos de los lobos, dije para mis adentros.

– ¿Por qué te excluyes del paquete?

– No me apetece estar allí, créeme. Es mejor estar por mi cuenta. Sola.

– No creo que te dejen hacer eso por mucho tiempo.

– Espero sea lo suficiente como para ver a Jeremy otra vez… – Algo en su voz me decía que se estaba pidiendo.

Tome un respiro. – Victoria, ¿aun estas en Polonia en la misma casa?

– Si. – Dijo, ya no tenía de que dudar, le había dado como muestra de confianza el lugar sonde encontrarme con el número de teléfono. Y ella ya debía de haberse dado cuenta, porque me respondía con determinación.

– Te veré allí en unos días. – Dije y antes de cortar la comunicación, dije. – ¿Por qué me avisas?

– No te sientas alagada, solo que si algo te pasa a ti, en manos de un vampiro, Jay no volvería a ver otro día más. Sabemos cuan fuerte es, pero no sabemos su limite.

Después de eso corte con un leve “Gracias,” y esperando que los demás ignorasen el “Sabemos cuan fuerte es” no me había tomado el tiempo de explicarles nada de eso aun.

– A riesgo de molestarte – Dijo la voz nítida de Tesla desde la segunda planta, donde seguro estaba sentado en el sofá aun, – Parece que tienes un don especial para fraternizar con los canidos. – Podía sentir un poco del desprecio que él sentía por los hombres lobo, probablemente aun culpándolos de casi haberle arrebatado a Johann hace dieciocho años atrás. No importaba ya, que aquellos lobos habían sido muertos por él. Su desprecio era hacia la raza en general.

– Si, siempre he sentido pena por los perros sin hogar, lo recuerdas o ¿no? Tesla.

Touche – Dijo Johann, subí rápidamente y vi como Tesla le dio una mirada fría a Johann y se largo, de seguro, a su recamara en el tercer piso de la casa, Johann se fue detrás de él, dejando a Jeremy jugando en el piso, rodeado de cojines y con unos juguetes que ella misma había comprado hace un par de días cuando habíamos llegado.

Mire hacia donde estaba Rem, están claramente negando con la cabeza. Todos habían escuchado la conversación, y lo que obviamente no había captado Victoria, por falta de detalles, era lo que de seguro Rem estaba desaprobando, aun así no cambiaría mi posición.

No me iba a quedar con los brazos cruzados, mientras que él… vampiro que me había usado como su marioneta para cazar al Alfa de la ciudad y provocar prácticamente la extinción de mi aquelarre. Que había provocado la extinción de mi nido… me quede algo desorientada, en días había pensado en Jeremy como una forma de refugiarme del pesar que me provocaba la culpa. Pero obviamente necesitaba más que eso, necesitaba redención y paz para mi alma. Y ya sabía como ganarla o por lo menos lo intentaría.

Cogí a Jeremy que estaba de alguna forma sentado entre medio de cojines jugando con sus manos. Le di un beso en su mejillita y lo lleve conmigo a mi cuarto, que estaba situado en el segundo piso.



Mis cosas estaban listas cuando el amanecer estaba casi llegando, bueno las pocas cosas con las que iba a cargar en este viaje. Johann llego antes de que terminara de empacar y se había llevado a un Jay hambriento a comer. Podía escucharla claramente cantándole mientras subía las escaleras ya rumbo a mi cuarto. Cuando abrió la puerta no me sorprendió ver a Jay dormido en sus brazos, pero si la mirada de amor de Johann, probablemente ella también se había preguntado que se sentiría ser madre.

– Es adorable… y calido – Dijo tomando su manita, – Puedes creerlo que se duerma en mis brazos, porque yo no puedo. Es tan maravilloso Steph.

Por el brillo que veía iluminando más de lo normal sus ojos, me daba cuenta que si fuera humana todavía, estaría llorando a mares junto a mí mientras que compartía estos sentimientos conmigo. La entendía, yo también sufría de lo mismo con Jeremy, solo que lo canalizaba en sobreprotección.

– En verdad piensas ir y llevarlo… – Su voz titubeaba cuando siguió, – Tal vez podría quedarse conmigo mientras te esperamos. – Aunque veía la suplica en sus ojos cuando me miro, no podía ceder ante su petición, quería tenerlo cerca de mí, sabía que era peligroso… y una idea se puso frente a mí. No se habían encendido la alerta con esta idea, ¿podría ser lo correcto? Tesla no me lo perdonaría.

– No puedo dejar a Jeremy aquí, no es que desconfíe de ti, pero me sentiría más tranquila con él lo más cerca de mí, pero si tu quieres podrías venir con nosotros Johann.

Por un momento su rostro rebosó en alegría hasta que pude sentir su debate interno.

– No puedo permitirme preocupar así a Tesla, seria muy insensato de mi parte, además nuestro amor no nos permite estar separados sin desesperarnos, como tú y Jay.

– No sé cómo se me ocurrió, ustedes nunca se separan. Lo siento.

– Solo cuida mucho de Jay en este viaje. – Parecía que algo más le incomodaba, alcé una ceja para que lo soltara, suspiro, – ¿Eso es todo lo que llevas para ti y Jay? – Cuando iba a responder, me paro. – Él necesita más cosas, te las conseguiré, ya vuelvo.

Se fue antes de poder negarme, pero pensé, si así la hacia un poco feliz que mal podía hacer.



Ya estábamos acomodados, Jay junto a mí en la cama, Johann había traído un bolso repleto de cosas para bebé, que ahora debía cargar conmigo, di gracias a mi suerte de que se hubiera dado cuenta tarde de lo que llevaba. Mis parpados comenzaban a sentirse pesados como mis pensamientos. Cuando volviera a despertar nos iríamos con Jay de vuelta a nuestro hogar. Entre mis pocos pensamientos coherentes había uno que me molestaba, ¿estaría bien Victoria?

Sentí el sol a lo lejos.



Este escenario lo conocía demasiado bien, pero por primera vez yo no quería encontrarlo a él… sentado en aquel muelle que veía.

Una hermosa laguna verde se veía a mi lado derecho y a mi izquierda podía ver solo árboles, pero yo estaba segura que más allá había una cabaña. Camine al borde de la laguna.

Sin estar tranquila camine al muelle que estaba más adelante, cuanto más me acercaba más podía ver de este, no había ningún bote amarrado, y estaba vacío sin aquel joven, sentí una opresión en el pecho aunque no quería verlo mi corazón lo extrañaba.

Camine hasta el muelle y me senté en una orilla para colocar mis pies desnudos en el agua. Estuve un rato balanceándolos en el agua hasta que un movimiento a mi lado llamo mi atención. Mi corazón que en la vida real estaba muerto, en el mundo de los sueños palpitaba bruscamente, no por el miedo, sino que por fin estaba aquí…

Princesa, – Dijo suavemente el joven rubio y de ojos color cielo.

Podía sentirlo, su brazo casi rozaba el mío cuando se sentó a mi lado. Gire mi rostro hacia él y le sonreí, él me correspondió sonriendo y abrazándome.

Quise hablar pero no podía, todo era demasiado maravilloso para ser verdad. Sin embargo, él no dejaba de sonreírme.

No mi amor, no lo hagas, quiero estar contigo más tiempo. – Y poso sus labios sobre los míos, los movió suavemente mientras me abrazaba más a él. Cuando se retiro intente protestar pero aun no encontraba mi voz y él había colocado sus dedos en mis labios. – Así es mejor, mi princesa él no lo vale, no te vayas de mi lado.

Por más que disfrutase su tacto me retiré bajando la mirada, “solo si él me entendiera…” levante la mirada y vi su rostro, parecía herido ante mi rechazo, luego se compuso y se levanto de mi lado. Trate de detenerlo, pero recordé que nada de esto era real y que él no existía.

Si tan solo te quedaras…

– No serviría de nada… ¡porque tú no eres real! – Grité. Mi voz por fin había vuelto.

Él se quedo parado en frente de mí, por un momento creí que desaparecería de mi vista como humo, pero él habló.

¿Cómo sabes lo que es real o no? Yo, solo sé… – Negó con la cabeza. – Aunque tu no creas en mí… Te amo mi princesa. Adiós.

Se fue de mi lado sin mirarme. Y el susurro del viento me trajo sus últimas palabras… “Ya nunca te molestaré.”



“Valora lo que la vida le da, quien tiene el corazón grande para amar los detalles.”

Apenas abrí los ojos esta frase inundo mi cerebro. Y el vacío dentro de mí quiso crecer, pero se lo impedí de la única manera. Atraje más a mi lado a Jeremy. Era quien me impedía ahogarme en aquel pozo sin fondo que se estaba convirtiendo mi culpa.

Trate de despabilarme, él era un sueño… ¿o no?

Jay gruño a mi lado, con un vacío distinto al mío, el suyo estaba en el estomago, así que me levante para hacer su biberón.

Nos vestimos y bajamos. Apenas pise la cocina Johann llego detrás de mí.

– Es genial por fin ocupar la cocina, aunque sea solo para preparar el biberón de Jay.

No le preste demasiada atención, coloqué a Jay en la sillita que Johan en sus múltiples compras había adquirido y prepare el biberón. Johann parloteaba sobre algo que no entendí, mi mente estaba demasiado nublada y cuando no me di cuenta ya tenía el biberón listo, con el en mano saque a Jay de la sillita y me dispuse a dárselo. Hasta que una mano cruzó en frente mío. Se me había olvidado que Johann estaba a mí lado.

– Te estoy hablando hace bastante rato y tú no me contestas.

– Lo siento Johann, desperté algo distraída, – Ella asintió no muy convencida y se fue rumbo a la puerta.

– ¡Tes ya te levantaste!! – Gritó emocionada como si no lo hubiera visto hace un rato.

– Por su puesto mi amor. – Dijo este besándola en los labios. – Stephaniel. – Dijo a modo de saludo.

– Tesla. – Respondí. – Estaremos listos en un momento. – Asintió.

Se supone que él nos llevaría al aeropuerto.
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Mensaje por kahru el Dom Ago 08 2010, 19:32

como que pensaste que nadie la lei -.-

y las amenazas de que queriamos mas que??

jajaja te apoyamos y se que mas de 1 quiere terminar de leer esta historia

gracias por el pedacito

ANIMO MOSQUETERA un abrazoteeep
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Mensaje por Pili_chan el Lun Ago 09 2010, 09:46

Gracias por el apoyo mosquetera ^^
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Mensaje por roxi1989 el Lun Ago 09 2010, 13:02

Si yo quiero saber más!! estoy adicta!! jajaja, es muy buena, todo este misterio alrededor de la vida de Jeremy me tiene de los nervios k20 espero más por favor, te doy mi palabra de adicta de que me voy a pasar siempre por aqui en busca de más!! Gracias, sigue escribiendo por favor, lo haces muy bien k15 k24
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Mensaje por Pili_chan el Lun Ago 09 2010, 13:06

gracias
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Mensaje por koka el Mar Ago 17 2010, 11:28

pili chan plis sige te historia que te sigo hasta la luna
me encanta tu fics paso luego
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Mensaje por Pili_chan el Mar Ago 17 2010, 14:58

Gracias koka me alientas, pero creo que si tengo tiempo mañana subire algo^^
okas bye bye
nos leemos

PD: mil disculpas
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Mensaje por roxi1989 el Mar Ago 17 2010, 23:49

Estaré esperando!! Animate a subir!! flower
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Mensaje por kahru el Miér Ago 18 2010, 00:51

todas esperando -.- yo digo que la encerremos a escribir
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Mensaje por Pili_chan el Miér Ago 18 2010, 10:59

Sorry no he tenido tiempo
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Mensaje por roxi1989 el Jue Ago 19 2010, 22:30

Encerremosla!! jajaja mentira pili_chan sin presiones!! Wink yo sé q como es escribir a veces uno se tranca y se lo presionan más!! por eso no subo mis historias jeje!!
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Mensaje por Pili_chan el Miér Ago 25 2010, 18:09

Gracias por entender y lamento decir que me demorare subiendo la historia ^^U porque asesine mi compu y no es chiste, solo que yo lo tomo para ese lado porque en mi situacion es reir o llorar u.u Y no me gusta amargarme...
bueno como decia ahora voy a demorar un poco porque tengo que tipear en la U, pero no es tanta molestia.
okis bye bye
nos leemos^^
ojalaa pronto
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Mensaje por roxi1989 el Vie Ago 27 2010, 19:45

Tranquila tardate lo que necesites pero no te olvides de tus fans, jeje!! k69
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Mensaje por Pili_chan el Mar Ago 31 2010, 15:14

gracias
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Re: .·'·.Werewolf.·'·.

Mensaje por Pili_chan el Lun Sep 13 2010, 13:31

– ¿Ya tienes todo listo Stephaniel? – Dijo Tesla desde el umbral de la puerta, de alguna manera tratando de mantener el mayor espacio posible entre Jeremy y él.

– Por supuesto, – Dije no prestándole atención a los movimientos que hacía, por mí parte me había quedado en el mismo lugar mientras Jay se tomaba el biberón. Johann que parecía ajena al tema nos miraba primero a uno y luego al otro, hasta que se hizo evidente que quería decir algo, tomo un gran respiro y comenzó.

– No te vayas, – Dijo Johann, colocándose de un saltito al lado de Tes, tomando su brazo derecho que colgaba a su costado entre sus manos, para darse fuerza.

– Tú sabes que debo…

– Ella debe hacerlo Jo, – Dijo interrumpiéndome Tesla, aprovechando el movimiento de Johann para tomar sus manos entre las suyas, – Volverán pronto, así que déjalos ir.

Johann hizo un puchero, y dijo, – Pero no quiero que se vayan, algo me duele aquí – Dijo tomándose el pecho en el lugar del corazón, que ya no funcionaba, – Diles que no lo hagan Tes, podría pasarles algo.

–Yo no he presentido nada Johann, así que creo que esta bien, además no podemos dejar a Victoria, se lo prometí, se puede decir que es la única persona que podría ayudarme a entender un poco de la naturaleza de Jay.

Tes desato sus dedos de entre los de Johann para poder tomar su rostro.

– Mi amor, Steph nunca ha fallado en uno de sus presentimientos, además ella no se iría sino fuera un motivo realmente poderoso por el que tuviera que ir, – Le explico suavemente, – Lo que pienso es que estas descubriendo nuevos sentimientos con Jay cerca de ti, como la sobreprotección de una madre.

Johann lo pensó un momento antes de responderle, – Okay, – Dijo enterrando su cara en el pecho de Tes.

Suspire – Gracias, – Dije mirando la escena un poco conmovida.

Me di la vuelta y comencé a preparar otro biberón, Jay tenía un hambre voraz.

Una vez listos volví a la habitación para mudarlo y recoger las pocas cosas que se nos quedaban en la habitación. No vimos a Rem por ninguna parte, por lo que di por un hecho de que él no quería despedirse de nosotros, lo que fue algo doloroso. Antes de salir de la casa le di una mirada hacia las escaleras que daban hacia el tercer piso donde se movía una silueta.

– Tú por lo menos sabes que no me estoy equivocando, ¿Cierto bebé? – Jay se removió entre mi abrazo – Volveremos a casa, – Al parecer eso si lo entendió, porque sonrió – Si mi amor, mamá y tú van a viajar. Veremos como esta Victoria, y esta vez te portarás bien.

– ¿Vamos? – Dijo Tes abriendo la puerta para mí.

– Claro, – Cerré bien la puerta detrás de mí, y lo seguí al auto. – Vamos.



Tesla no abrió la boca en el trayecto y parecía como si ni siquiera estuviera respirando. Estaba colocándome de los nervios, daba gracias por no expedir un olor que molestara a Jay, mientras que él dormía, lo cual había hecho desde que se había sentado en su sillita de bebé, y lo estaba haciendo plácidamente.

– ¿Hace cuánto tiempo que no te alimentas? – La pregunta prácticamente había salido de la nada, y la había hecho cuando un semáforo se puso en rojo antes de que pudiéramos cruzar.

– Puedo resistir un poco más, – Dije, sabiendo perfectamente que si aun fuera humana tendría las mejillas sonrosadas por la vergüenza, por todos los años que había vivido debería saber, que tenía que alimentarme mejor y más adecuadamente en el tiempo que estuve en la casa. Suspire.

– Solo pregunto, porque a Johann le molestaría que te comieras a… Jay – Fruncí el ceño, como podía él estar diciendo eso. No importándome el que por primera vez tratara a Jay como una persona y no como a una cosa, le respondí con un tono que apenas cubría mi irritación por lo que había dicho con tanto descaro.

– Por supuesto que no le haría daño a mi Jay, es mi bebé, y por supuesto que estoy bien, comí un poco anoche.

– Y qué fue, ¿una rata? – No quise responderle, entonces siguió – Necesitas sangre de verdad para poder vivir bien, debes buscar a un donante…

– No voy a hacer eso Tes, – Dije más irritada de lo que estaba, hace bastante no tomaba sangre de un humano. No era como si me molestara el hecho de beber la sangre humana, sabía bien, solo era más bien un hecho moral el por que no tomaba sangre de donantes. Me molestaba la idea de dejar débil o dañar a alguien solo porque yo tenía sed, claro a los demás no les afectaba para nada ese hecho, Tes siempre me lo había reprochado, y por lo visto no pararía ni en dos siglos más.

– Creí que estabas pensando más en el bienestar de Jeremy, dices que piensas en cuidarlo como si fuera tu hijo, – Dijo quedamente – Sin embargo, estas arriesgando su seguridad al estar en ese estado tan deprimente. ¿En cuánto tiempo crees que terminaras viéndolo como a un aperitivo?

– ¡Basta! – Dije a más no poder, de paso despertando a Jeremy, – ¡Me tienes en muy baja estima si eres capaz de decir todo eso, y ya no lo tolerare Tesla!

– Tú sabes que solo me preocupo por ti, nos preocupamos, no soy solo yo quien se ha dado cuenta de tu falta. Rem me dijo que te persuadiera, cree que ya no lo escuchas, y que por eso era mejor que yo te lo hiciera ver de alguna forma, aunque no me agrada la que escogí, por lo menos capte tu completa atención. – Como sino le prestara atención al “Te podrías comer a tu hijo.” Trate de ir por un tema menos agresivo.

– Yo siempre escucho a Rem. – Tesla sonrió irónicamente.

– Claro que lo escuchas y lo obedeces, dime, ¿qué hiciste cuando te dijo que debías encargarte de ese cachorro de lobo? – Fruncí el ceño. – Se perfectamente que no le hiciste caso, la prueba es que él todavía esta aquí. – Dijo indicando con su pulgar el asiento trasero, donde Jeremy se removía incomodo en su asiento. Inmediatamente me di vuelta en el asiento para que Jay me viera.

– Ya bebé, no le hagas caso a este feo y malo vampiro. – Tome una de las manitas de Jay esperando tranquilizarlo.

– Steph solo digo que estas apunto de viajar con mucha gente a tu alrededor…

– Tesla, solo cállate, – Sabía que no podía ganar contra ese punto.

– Si fueras más consiente se lo entregarías a esa loba para que lo cuidara, ella haría mejor trabajo que el que tú podrías hacer.

Deje que sus palabras quedaran suspendidas entre nosotros. Después de eso fui yo quien no quiso hablar el resto del camino, me dedique a tranquilizar a Jay, que no dejaba de moverse de un lado a otro intentando soltarse, de alguna forma di gracias porque aun no tuviera demasiada movilidad en su cuerpo o los cinturones de la sillita no hubieran aguantado estar un momento más en sus lugares, mientras yo jugaba con sus manitas.

El momento que llegamos al aeropuerto, fue el momento que más he esperado a lo largo de mi existencia, ya no soportaba el silencio y el tratar de tranquilizar a Jay. Por lo que nos alegramos ambos, y al parecer nuestra felicidad al bajarnos del auto fue demasiado notoria, quizás fue por la rapidez al bajar, porque Tes nos gruño cuando nos bajamos, o por lo menos a mi me gruño enseñando sus dientes.

– Gracias por todo Tes, te agradeceré mucho el que entretengas a Rem. – Tesla asintió. – Dile a Johann que no se preocupe por nosotros, volveremos pronto.

– Se lo diré. – Dijo – Cuídense. Lo digo en serio, me importa un bledo lo que sientas que debes hacer en ese lugar, si la situación se vuelve peligrosa toma a Jay y vuelve aquí.

– Debo resolver lo que yo misma ayude a desatar, y no volveré sin hacerlo. Tal vez, si la situación se vuelve demente pueda… hacer algo por Jay.

Tesla me abrazo con un brazo, significo demasiado para mí su acercamiento, ya que yo tenía a Jay en mis brazos y él se había dedicado a estar lo más lejos que podía del bebé.

Después de un momento me separe de él, asentí y seguí mi camino al interior del aeropuerto llevando abrazado a Jay con una mano, su propio bolso de viaje colgaba de mi hombro, mientras que llevaba mi bolso de viaje en la otra mano. Otra vez recorríamos un extenso pasillo, esta vez íbamos de vuelta a casa o lo que quedara de ella.



El viaje de cierta forma había sido una tortura eterna, Tesla tenía razón sobre el viaje, me estaba afectando el no haberme alimentado hace tiempo, sentía demasiado cerca los olores, y el palpitar del corazón de las personas sentadas a mi alrededor. En todo el viaje no había soltado a Jeremy, de él dependía la poca razón que me quedaba al bajar del avión, por alguna razón él me hacia sentir normal ante todo lo que pasaba. Pero aunque quisiera no podía ver a Victoria en este estado, solo me vería como un peligro. Y era lo último que necesitaba en estos momentos.

Jeremy era otra historia bastante distinta a la mía, él había dormido bastante en el vuelo, por lo que cuando bajamos estaba con los ojos abiertos de par en par observando todo a su alrededor. Lo cual era los edificios que se extendían en frente de nosotros. Cuando había preparado este viaje, de la noche a la mañana, había sido algo precavida así que también había preparado un cuarto de hotel, uno que nos permitiera el servicio de taxis. Por lo que saliendo del aeropuerto nos encontramos con un chofer que tenía un cartel con mi nombre, le entregue las cosas y nos marchamos rumbo al hotel. Fue más o menos un viaje tranquilo, claro, cuando podía olvidar que el chofer no era mi cena ni nada por el estilo, y Jay dejaba de moverse intranquilo en mi regazo, había estado poniéndose más intranquilo desde el viaje en auto con Tes hasta aquí, al parecer a él también le molestaba el que no me alimentara, o por lo menos eso creía.

Suspire, mientras que apretaba el botón de suspensión en mi interior dejando de prestarle atención a todo lo que estaba rodeándome, y comenzó todo a pasar en un flash en frente de mis narices, veía una franja de tiendas y edificios que pasaban por la ventana, Jay se las había arreglado para quedar mirándome mientras se acomodaba en mi regazo. Y de un momento a otro llegamos a un hotel, y pase de encontrarme a las puertas de éste a encontrarme sentada en la cama con Jay en mis brazos, lo mire para asegurarme de que estuviera bien. Decidí que tal vez necesitaba un cambio de pañal, pero nada más serio. Por lo que trate de reaccionar de nuevo y me dispuse a cambiarle el pañal a mi Jay.



Con un Jay más limpio que antes volví a sentarme a la cama.

– Sabes creo que no estoy totalmente bien, – Le dije a Jay. Aunque quisiera, no podía moverme lejos de la habitación, a menos... No, no podía abandonar mis principios así como así, pero la voz de Tesla cruzó por mi cabeza “Creí que estabas pensando más en el bienestar de Jeremy, dices que piensas en cuidarlo como si fuera tu hijo, Sin embargo, estas arriesgando su seguridad al estar en ese estado tan deprimente. ¿En cuánto tiempo crees que terminaras viéndolo como a un aperitivo?”

Quisiera tener más opciones en todo esto, ¡Al diablo! De todas formas tenía todavía todo el autocontrol de mi lado, y esto no quería decir que lo volvería a hacer. Esta era una situación de emergencia.

– Todo sea por tu bien Jeremy. – Con resignación tome el auricular que estaba en la mesita al lado de la cama. – ¿Aló servicio al cuarto? necesito más toallas.

Al parecer el estado de hambre o sed era igual que el de los humanos un estado sicológico porque al momento de cortar la llamada mi cuerpo comenzó a retorcerse del dolor, ahora no podía cuidar de Jay en esa forma.

Antes de que la empleada entrara al cuarto juré que me alimentaria más seguido y “nunca más de humanos,” esta si sería la última vez, o Dios sonaba como un adicto. En el momento en que la mujer cruzó la puerta mis dolores aumentaron.

– ¿Sucede algo señora? – Dijo preocupada, colocándose tan rápido como pudo a mi lado en la cama.

– Lo... siento. – Dije cuando tire de ella hasta mí, en el momento en que pude dejar que mis colmillos se hundieran en su cuello, ella emitió un pequeño chillido que acalle en cuanto pude tomar posesión de su mente, al mismo tiempo que aquel líquido fluía en mi interior, casi había olvidado lo bien que se sentía, estaba dejándome llevar por las sensaciones placenteras, cuando algo de razón volvió en mí, y tome conciencia de que debía hacerlo rápido ya que un humano que no es “donante voluntario” puede liberarse del trance más rápido. Tome un poco más y luego la solté, y mientras me lamía los labios, trate de persuadirla de que se fuera, diciéndole que ya había terminado su trabajo en el cuarto y que las heridas del cuello se las había provocado algún mosquito que rondaba por el pasillo y que la pico camino aquí, no era la excusa más ingeniosa pero no se me ocurría ninguna para explicar la marca de colmillos.

Después de eso me acurruque en la cama donde Jay jugaba con las sábanas, sintiéndome tan mal como podía estar por mis acciones, oficialmente era un vampiro con remordimientos. Volví a enfocarme en Jay, que estaba evidentemente más tranquilo, eso era, le molestaba la sensación de hambre que estaba emanando. O en su instinto animal él sabía que en ese estado me estaba volviendo un peligro para él, y uno que él no podría solucionar. Ya con el misterio solucionado me senté a su lado, tratando de ganar su atención, ya que al parecer una sabana era más entretenida que yo, trate de justificarlo como que él era solo un bebé y a los bebés les atraen cualquier cosa. Aun así espere a que su atención estuviera centrada en mí para comenzar a hablarle, tenía la fuerte impresión de que él podía entenderme cada vez que conversaba con él mirándolo a los ojos, claro que si dejaba las sabanas de lado que… un sonido de telas rompiéndose se sintió por la habitación, mire a Jay que estaba sonriéndome complacido con su trabajo. Manteniendo las que ahora eran dos tiras de sabana separadas todo lo que él podía una de la otra. Le sonreí alentadoramente, como un “Buen trabajo campeón”, ¿no es eso lo que hacen las madres, alentar a sus hijos?

Pero volví a la cruda realidad, – Lamento el no poder ser una madre más normal, tal vez debería escuchar a Tes un poco, y dejarte con Victoria. – Pero en el momento en que dije esto, mi mente comenzó a recordar las imágenes de Victoria sangrando por las heridas que le causaron los vidrios, la casa echa trizas mientras un desconsolado y asustado Jay lloraba porque me quería a mí a su lado... a mí, no debería sentirlo, pero eso me hacía sentir especial aquel razonamiento. Suspire y dije. – Pero, tú y yo tampoco somos una familia muy normal, así que tal vez lo pensaré mejor después... de que cumplas 18, quizá.

Lo acomode mejor en la cama, quitándole de las manos las sabanas y rodeándolo de las cobijas para que no se cayera, y así poder ir al cuarto de baño un poco más tranquila. Dentro de mí sabía que ducharme no funcionaría, pero de alguna manera quería lavar de mi cuerpo lo que había hecho.

Y la ducha no había ayudado demasiado, pero tampoco me había decepcionado del todo, por alguna razón me sentía más tranquila y relajada. Cuando entre en la habitación de nuevo la mire con más detalle que el que le había dado hace unos momentos. Había una cama doble, en la que estaba Jay acurrucado en las cobijas de color azul, la cual tenía una veladora a ambos lados, ambas decoradas con motivos florales, la alfombra era de un color marrón que había visto tiempos mucho mejores a estos, un armario estaba en una esquina adornado con los mismos motivos de las veladoras y había una sola ventana en todo el cuarto por lo que la cubrí con la carga de toallas que había traído la sirvienta para volver la habitación más oscura y que el sol de la mañana no me quemara y terminara gritando del dolor mientras esto pasaba. Por último, el cuarto de baño era todo blanco y lo que se espera de un hotel, algo no muy cuidado por las personas que en alguna ocasión han dormido aquí. Terminada mi inspección del lugar me acomode al lado de mi Jay, no era tan tarde pero se notaba que Jay comenzaba a sentirse agotado, decidí no preocuparme demás, aun cuando sabía que él había dormido todo el trayecto hasta acá, a excepción de la bajada del avión hasta este momento. Lo abrace contra mí y espere hasta que los brazos del amanecer comenzaron a surcar todas partes.

Pronto nos volveríamos a ver.

eg




Había que hacer esto cuanto antes, ya había estado aquí antes y por lo visto Victoria aun no aprendía a cubrir su rastro, había abierto un poco la ventana cuando había entrado a la pequeña villa, bueno para mí pero malo para su relativa seguridad. Debería ser más cuidadosa.

Actualmente, llevaba el bolso de Jay con nosotros en el auto que había logrado conseguir a fin de no dejar rastros suficientes a cualquiera que se acercara a la casa, había dejado el resto de nuestro equipaje en la habitación del hotel. Con la idea de que volveríamos rápido de este lugar, con suerte.

Avance por frente de las casas, esta vez segura de a cual dirigirme. La última y más alejada de las otras, apenas llegue a la entrada pare el auto y me baje disponiéndome a bajar a Jay conmigo. Él parecía reconocer el lugar, aunque yo lo negué, tal vez él podía recordar los olores, y los que le hacían recordar cosas malas como el intento de rapto de Victoria.

No necesitamos anunciarnos, apena levante mi mano para llamar a la puerta Victoria la abrió.

– ¡Jay!! – Dijo mirándolo como sino pudiera creerlo, después de un momento levanto la mirada hasta encontrar la mía, – En verdad cumpliste, estas aquí.

– Te dije que vendría, ¿por qué te sorprendes? – Dije fingiendo molestia, pero por alguna razón no podía estarlo con ella, tal vez era porque esta vez se veía en ella más alegría que antes. – Nací en una época en que la palabra de una persona valía mucho. – ella me miro como sino se lo creyera, algunos aun no podían digerir el que no sea una neonato – Nací en el apogeo de la revolución industrial.

La cara de sorpresa de Victoria valía oro, definitivamente me agradaba esta chica. Pero yo no había venido a congraciar con ella, tenía que resolver mis asuntos pendientes si quería vivir o existir en paz.

– Vamos al grano Victoria, ¿qué ocurre? – Me hizo una seña con la mano para que entrara a la casa, una vez dentro me señalo el sofá de la pequeña salita mientras ella cerraba la puerta con llave. Espere a que se acercara para sentarnos.

– Hace unos días, después de que te marcharas me contacte con unos amigos en la manada. Y me dijeron que los vampiros andan como locos dando vueltas por la ciudad, se aprovechan que la manada no tiene estabilidad y rondan por lugares que no deberían, – Como cerca de la casa del Alfa, era un trato en común que teníamos hace mucho, ellos no se acercaban al nido ni nosotros al territorio de su Alfa. – Hasta hace poco lograron sonsacarle un poco de información a uno de ellos, están buscando a una hembra vampiro que es especial, que tiene un don y a un vampiro que tiene varios siglos.

Sentía un nudo en mi garganta, cómo pudo darse cuenta de mi don, y ¿por qué buscar a Rem?

– Según dicen, el nuevo maestro es algo inestable y no puede controlar a los neonatos, – Ahora ya sabía para que buscaba a Rem. – Y según dicen es su capricho encontrar a la hembra, y da la casualidad de que pregunte por los rasgos de aquella hembra, mis compañeros no habían pensado en eso así que espere un par de día y volví a llamarles, esa vez me dieron la descripción y adivina que “Es una hembra de cabello rubio, ojos marrón claro y no aparenta ser muy mayor.” Y resulta que la primera persona en la que pensé fuiste tú, ahora la pregunta es ¿eres tú? – Liberé el aire de mis pulmones, y asentí. – Mierda, ¿qué harás?

– La respuesta es muy simple, he estado pensando algo, – Era algo que pensaba más por instinto que por otra cosa, – Te quedarás con Jay en el cuarto de hotel donde nos estamos quedando, y yo me haré cargo del resto. He dejado algo de dinero ahí, así que si escuchas noticias de mí, que no sean favorables lárgate de aquí con Jeremy, después de todo tu tampoco eres libre.

– Tu plan no me agrada demasiado, en especial porque no quiero repetir lo de la otra vez con Jay.

– Esta vez él será más paciente, – Levante a Jay hasta la altura de mi cara para que me viera. – Mamá tiene cosas que hacer bebé y no puede llevarte, pero no te dejaré solo, ella te cuidara tan bien como yo. – Dije mostrándole a Victoria, al verla se incomodo un poco, quizá costaba un poco más de lo que pensaba.

– No creo que funcione, – Dijo rotundamente, – cuando te irás a resolver tus asuntos.

– Prepara tus cosas, un bolso grande, no creo que esto salga muy bien pero lo haré lo mejor posible.

– ¿Quieres decir que te marcharas ahora mismo? – Asentí ante su incredulidad.

– No puedo huir, lo intente, pero no ha resultado. No quiero que esto siga hasta que involucre a alguien más en esto.

– Eres rara, he visto a más de los de tu especie y solo dan asco. Se creen superiores por vivir una larga existencia, y porque según ellos son más civilizados que nosotros. Pero hasta ahora, no te he visto mirarme de esa manera. No he visto en ti nada de lo que he visto en ellos anteriormente. Me desconciertas.

– No sé si sentirme honrada con tus palabras, pero lo haré, solo porque entre ellos tampoco me he sentido tan a gusto, como lo he hecho con Jay. – Ella asintió y salió de la sala, de seguro a buscar sus cosas.

Tenía algo menos de que preocuparme, Jay estaría bien cuidado y él presentimiento de que Victoria estaba en peligro estaba desapareciendo, había evitado algo pero aun no sabía como.



El dejarlos instalados en el hotel fue la parte fácil de todo, había ordenado que la habitación quedara al nombre de Victoria y que se le atendiera si ella lo necesitaba. La parte difícil fue encontrar un pasaje de tren que me llevara cerca de Berlín, desperdicie la mayor parte de mi tiempo en ello, pero valió la pena. Y estaba en camino y eso era algo. La siguiente parte no sería tan agradable como viajar, si Victoria tenía razón, y los seguidores de Daemon rondaban la ciudad a diestra y siniestra me costaría demasiado el lograr llegar hasta él para matarlo, pero si lo lograba, era probable que pasara igual que los lobos, que los demás no supieran que hacer sin un líder. Estaba depositando mi fe en este pensamiento. Sino resultaba así, tendría que recordar que la cara de Jay haciendo un puchero había sido la última vez que la vería. Pero debía ser positiva, debía resultar, hasta ahora mi sexto sentido no me había dicho nada, así que iba confiada.
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Mensaje por Pili_chan el Lun Sep 13 2010, 13:32

Esta es mi manera de decir;
SIGO VIVA Y MI COMPU TAMBIEN!! WOOOh XD
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Mensaje por roxi1989 el Mar Sep 14 2010, 20:33

Pili que bien, ahora no puedo leerlo porque estoy ocupada, pero en lo que pueda lo leo y comento!! gracias muy son muy buenas noticias!!
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Mensaje por Pili_chan el Miér Sep 15 2010, 11:50

Gracias a ti^^
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Mensaje por roxi1989 el Sáb Sep 18 2010, 20:09

Que bien, ya lo leí, está muy muy bueno, me dejaste más que intrigada!! Desesperada!! k13 que va a pasas?? tengo que saber por favor!! espero más capitulo!! k14 gracias por este...Muy bueno!! k15
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Mensaje por Pili_chan el Miér Sep 22 2010, 16:10

Pero apenas al cerrar los ojos, un millar de imágenes pasaban por ellos, años pasados, años que están guardados en tantos recuerdos diferentes dentro de mi memoria. Tantos. Como aquella vez que lo conocí.

Flash Back

– Vaya, vaya, vaya – Dijo alguien detrás de mí, sentí un leve cosquilleo recorrer mi espalda, de arriba abajo, – Creo que a ti no te conozco todavía, ¿cómo te llamas?
A primera vista se veía como otro de los novatos, recién convertido y seguro de sí mismo, al punto de ser molesto. No intenté ser muy cortés, seguí mi paso hasta donde estaba el maestro y mi mentor, Rem, apenas los alcance me di cuenta que aquel tipo me seguía. En ese instante quise darle un golpe, yo venía de otra época, más moderna quizás pero todavía era arraigada a las costumbres, y en lo que refería a eso yo no quería dar una mala impresión.
– ¿No piensas hablar? Es aburrido hablar solo, – Dijo cada vez más cerca de mí, mire hacia otro lado.
– Daemon, déjala en paz, – El maestro se nos acerco, mire con mi mejor cara suplicante hacia Rem que venía a su lado.
– Stephaniel, él es nuevo por aquí, deberías ser más educada y sensata con él, – Dijo Rem lentamente, y como si sus palabras fueran alfiles que me atravesaban la piel sentí algo extraño dentro de mí.
– Si, podrías ser más educada Steph y mostrarme el lugar, – Abrí mi boca para decir algo mordaz por el apodo, pero la cerré al momento. Todavía recordaba una vaga enseñanza de mis padres, Una señorita no hace comentarios mal educados ni mordaces, sino que mira con una sonrisa y guarda eso dentro de sí. Lo intente.
– Quizás debas presentarte, Stephaniel no habla con desconocidos, ella no es de esta época. – Dijo Rem dirigiéndose a ese tal Daemon, él le devolvió una sonrisa incrédula. Luego me miro a mí, pero su mirada estaba cargada con algo más.
– Bien, dime Daemon porque ese me gusta más que mi nombre de nacimiento, y no recuerdo mucho de mi vida por lo que, esto que estas viendo ahora será lo que conocerás de ahora, – Dijo tomando mi mano derecha, – en adelante. Hermosa Stephaniel.
Desate mi mano tan rápido como pude y mire hacia otro lado, – Ya conoces mi nombre, Soy Stephaniel Difontiel y soy nacida aquí en Berlín, y no me agrada que desconocidos se tomen tantas libertades para conmigo.
– Pues en eso te equivocas mi querida Stephaniel, en el momento en que te dije mi nombre deje de ser un desconocido “para contigo”. – Me sonrió burlón y luego hizo una reverencia indicándome con su mano que me seguiría, él había dado por un hecho el que yo le acompañaría a conocer el lugar.
– Stephaniel, – Dijo el maestro a mi lado, – se complaciente con él, recuerda que una vez tu también quisiste encajar aquí. Ve.
Quise decirle que yo no fui de esa forma. Pero agache la cabeza e hice lo que me dijeron. Daemon, el nuevo, estaba esperando a un lado del maestro, me seguía sonriendo. Una sonrisa que no era como la que te regalan los amigos, él quería algo.

Abrí mis ojos de nuevo, al parecer me iba a ser imposible estar tranquila, era fastidioso el poder recordar, aquella vez me pareció un tipo desagradable y luego con el tiempo pensé que era un malcriado y que la seguridad que tanto demostró cuando lo vi la primera vez, era parte de él, de todo él.
Y sin querer sentí sus labios sobre los míos, y la impotencia que sentí aquella noche, la rabia que sentí recorrer mi ser. El odio, que nunca había dejado controlar mis acciones, pero que ahora en cada milla que me acercaba a Daemon, emergía de la nada, le enseñaría porque no necesito de alguien que me cuide, y le daría un escarmiento por todo lo que ha hecho. No dejaré que él me arrebate mi oportunidad de ser feliz, quizá sea por poco tiempo, pero la felicidad es un sentimiento efímero que hay que saber guardarlo dentro de sí.
“Defender la alegría de los míseros y de los miserables.”
Él no me arrebatará la alegría de tener a Jeremy, de verlo crecer. Por lo menos, hasta que él sea lo suficientemente grande…
“Defender la alegría como un principio.”
No dejaré que él me quite lo único que me mantiene, lo que me ha hecho pensar en lo impensado… una familia.
“Defender la alegría como una trinchera.”
Porque cuando esto se acabe, podré estar al fin tranquila, y mi vida estará… quizá no al fin en paz, pero estaré feliz con mi hijo. Pero si sedo esta pelea, será el fin, para todo…

Era de noche cuando llegue a las fronteras de la ciudad, había algo bueno y algo malo con mi don. Lo bueno, si sentía peligro algo dentro de mi me lo diría. Lo malo, que quizás no me diera el tiempo suficiente para esquivar ese peligro. Pero quien no arriesga, no gana.
El nido debía de estar en el mismo sitio, la misma casona. Por lo que me acerque a un auto, rompí la ventana y pedí disculpas mentalmente por lo que hice. Claro que el dueño no pensaría en eso. Corté los cables correspondientes e hice contacto con ellos, y en un abrir y cerrar de ojos tenía auto. No podía darme el lujo de rentar un auto, podía ser demasiado arriesgado buscar un vehiculo, o pedir un taxi, eso terminaría involucrando a alguien, y eso no podía cargarlo en mi conciencia, ya llevaba demasiados inocentes en ella, no otro más.
Crucé las calles, una tras otra. Perdí las cuentas al cabo de media hora, también perdí la cuenta de cuantas veces intente acelerar y adelantar un auto ilegalmente. Hasta que de pronto sentí una opresión en el pecho, mientras más corría por las calles más se apretaba mi pecho, me acercaba a algo, mire por las ventanillas como si fuera a girar en la siguiente entrada, no había nada ni nadie conocido. Me forcé a mirar de un lado a otro con el rabillo del ojo, pero seguía sin ver nada que fuera un peligro. Trate de relajarme en cuanto me quede en medio de una cola de autos que esperaban la luz verde. Los segundos corrían y todo parecía lento, un ruido a lo lejos me saco de mi estupor, la gente salía de sus autos, baje la ventanilla un poco y me dedique a escuchar. “Un choque… ¡hay que llamar a la ambulancia!”, “Ese tipo apareció de la nada”, “¿Sacaron ya a los heridos?”, y la cosa seguía, “La ambulancia esta por llegar calma…”. Si me bajaba probablemente no seria de mucha ayuda, por más que haya bebido lo suficiente para mantenerme, era eso, solo para mantenerme, no podía hacer milagros en un accidente en que más que obvio había heridos y tal vez graves.
La ambulancia llego al poco rato y también algo más, la opresión del pecho se volvió aun peor, puse mi mano en el pecho pero el dolor era fuerte, mire hacia fuera y por fin los vi, eran algunos de los tipos que acompañaban a Daemon aquella noche de horror, incluso Thomas. Debía moverme pero no tenía lugar, si me movía de aquí probablemente me verían.
Estaba tan concentrada en eso que no vi lo otro. Alguien abrió la puerta del copiloto, que se me olvido asegurar, y se sentó a mi lado, muy tarde ya tenía al enemigo en mi espacio.
– Querida Stephaniel… – Dijo mientras sentía recorrer mi cuello por su mano, quise moverme pero la opresión seguía doliendo.
– Daemon, que honor me haces al compartir vehículo conmigo, pero sabes, me gusta más viajar sola. Ya sabes, el dicho ese…
– Que graciosa dulzura, – Tomo mi mano con la que apretaba mi pecho. – ¿Sucede algo? – Lo mire a los ojos y me di cuenta por segunda vez en la vida, que su mirada estaba cargada con algo…
– Si, me ensucias con tus manos. – Hizo un rápido movimiento y tomo mi cuello entre sus manos, trate de zafarme pero estaba mal posicionada. Lo único que pude hace fue sujetar sus manos para que no me apretaran más.
– Parece que algo ha cambiado en ti este último tiempo, un cambio demasiado rápido mi amor. – Con esa última palabra sentí ganas de morderlo. – No quieres saber acaso como te encontré, ¿quieres? – Logré mirar hacia otro lado, pero el devolvió mi mirada a la suya. – ¿No te apetece?
– Para que, de todas formas me lo vas a decir, así que para que debo darte el placer de eso. – Daemon me miro fijamente, luego miro mi barbilla o eso creí. Hasta que me beso, trate con más fuerzas soltarme. Me pregunte como diablos podía él hacer eso y que el resto del mundo no se diera cuenta. Y antes de que esto empeorara lo mordí, Daemon se aparto rápidamente pero aun sin soltar mi cuello.
– Mi querida Stephaniel, siempre tan… exquisita. – Dijo saboreándose los labios.
– No vuelvas a tocarme.
– Tantas amenazas… ¿por qué te fuiste Steph? Estamos a un pelo de ser felices, – Dijo dramatizando en aquella última frase.
– Estás loco, pusiste precio a mi cabeza.
– Te saque de tu escondite, mi amor. Eso fue lo que hice. – Dijo a mi oído. – Ahora da marcha atrás y vamos por aquel carril, – Señalo con su cabeza.
Mientras mi mente daba vueltas y vueltas. Había intentado salir de cacería y había acabado cazada, como un conejo.
– A dónde vamos, – Hable sin humor, mi cabeza no lograba hallar una respuesta a todo esto.
– A mi lugar de descanso, allí podremos hablar tranquilamente.
– ¿Sobre que? – Si yo no quiero hablar contigo, quiero matarte. Dije a mis adentros. Y de pronto sentí que el dolor de mi pecho se desvanecía en medida que avanzábamos, algo extraño. Llevaba al peligro conmigo en el auto a su territorio, sin embargo el sentimiento desaparecía, respire profundamente.
– Siempre me gusto como respirabas, no nos es necesario pero lo hacemos, algo que añoramos ¿no?
– Tal vez, – Dije más calmada, poco a poco recuperaba la seguridad que había perdido hace algún momento. Lo mire por un momento pero seguía viendo algo en su mirada que me molestaba, por lo que mire hacia otro lado.
– ¿Es verdad aquello que dicen? – Trate de mantenerme callada, ya había sido demasiado mordaz, – ¿De que entre más viejos más fácil se queman?
– No hay muchos de nosotros, ¿Qué te dice eso?
– Que entre más fuerte nos volvemos, nuestras debilidades crecen también ¿no? – Seguí callada. – ¿Qué tan débil eres Stephaniel?
Mantuve el volante firmemente agarrado, eso era parte de su plan ¿quemarme? Gracias por las torturas sicológicas. Que irónico. Nunca me había sentado a pensar en como iba a morir. Suspire, tal vez todavía no tenía que pensarlo. Tal vez.
El camino se hacia cada vez más estrecho hasta que por fin note que nos acercábamos a zonas privadas. Él seguía indicándome con gestos vagos, como un leve moviendo de cabeza o susurrando despacio cerca de mí. Cada vez sentía más ganas de matarlo, odiaba el sentirme tan débil.
– Aquí es, – Señaló una casa en el fondo del camino, que lúgubre.
– Que lindo, – Dije irónica. Él me miro como sino entendiera y me saco por el lado del copiloto como si fuera una muñeca.
– Cielo, no seas tan quisquillosa, te traje aquí con todas las buenas intenciones y así me pagas. – Dijo como si la situación fura de lo más graciosa.
No poseía tanta fuerza como los demás de mi especie, tenía un don que con los años había perfeccionado. Ahora que lo pienso no me había vuelto tan fuerte. Suspire nuevamente, pero tenía algo que al parecer a Daemon le faltaba. Tenía cerebro, o quizás técnica con años de experiencia.
– Entra, – Abrió una puerta y me lanzó dentro. Era la entrada principal o lo parecía. – Hablaremos en la siguiente sal, no intentes resistirte. Sabe tengo un poco de ayuda aquí.
Por más que quise sentir un poco de miedo al estar con él y sus amigos, no sentí miedo. Tal vez ya me había vuelto loca, al haberme metido en la boca del lobo y no poder escapar de la fauces de éste ilesa.
Sacudí mentalmente ese pensamiento, no debía ser negativa, volvería a ver a Jeremy mañana por la noche. Lo volvería a ver.
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Mensaje por Pili_chan el Miér Sep 22 2010, 16:12

Aqui dejo algo, espero terminar esta historia la proxima semana para seguir con el resto de la historia original^^
okas besos bye bye
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Mensaje por roxi1989 el Dom Oct 31 2010, 21:30

Capi, cap, cap k54 k24 k24 k13
Mucho tiempo sin cap nuevo!! k24
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Mensaje por Pili_chan el Mar Nov 02 2010, 09:50

sooooorry creo ke voy a estar asi un tiempo kiero terminar otra historia antes que tengo en otro foro, para luego dedicarme solo a esta historia hasta el fin
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Mensaje por Pili_chan el Mar Nov 23 2010, 09:44

Camine hacia la sala que me había indicado, poco a poco podía sentir el peso de miradas sobre mi cabeza, como intentando relajarme comencé a tomar un mechón de cabello y a enredarlo en mi mano, debía planear el como poder quedarme a solas con él. Pero no fue tan necesario, al entrar en la sala me di cuenta que era un despacho y no solo eso sino que estábamos completamente solos, las miradas que antes no me dejaban sola se habían retirado, estaban demasiado confiados de que Daemon podía conmigo. Era mejor así, el que no me vieran como una amenaza, más fácil me sería salir victoriosa de este encuentro.
– Siéntate, – Me indico con un movimiento de su mano una silla antigua, me senté siguiéndole la corriente, aun no era mi oportunidad.
– Sabes que estas muerto ¿no? – Dije casualmente mirando una mota en mi pantalón.
– ¿Tú me vas a matar Stephaniel? – La risa resonaba en su voz. Estaba dicho yo no era un peligro. No para él.
– No, yo no, o quizás, – Seguí mirando la mota, – Solo que en verdad seas tan imbécil como para creer que los lobos te van a dejar impune después de matar a uno de los suyos, – Menee la cabeza, – Como puedes ser tan… ingenuo.
– Yo no soy ingenuo, solo que ellos no poseen ni una cuarta de intelecto como nosotros, – Tomo aire, – Ellos ni siquiera pueden controlar su naturaleza, nosotros en cambio si podemos, ellos son más bestias mientras nosotros tenemos nuestro lado humano casi intacto, ocupamos más nuestra cabeza. De seguro aun están vagando como locos por la ciudad sin saber que hacer al no tener un Alfa que los guíe. Patéticos.
Al parecer en verdad el creía todo lo que me decía, no podía estar más equivocado, tal vez yo no lo mataría esta noche pero los lobos de seguro le darían caza cuando la luna este llena, y cuando eso sea, todo vampiro que tenga dos dedos de frente deberá salir de Berlín sino quiere morir.

– ¿Terminaste tu charla? – Bien, si iba a hacer algo tenía que hacerlo ya.
Daemon me miro divertido, para él yo no era más que un pequeño incordio que había escapado de sus garras.
– Claro, ¿tienes algo que agregar?
– Si, – Dije y me lancé encima. Caímos ambos al suelo entre una lluvia de golpes, Daemon estaba debajo de mí sin poder más que bloquearme, si en verdad creía que yo había vivido tantos años sin saber pelear pues se estaba llevando una sorpresa.
Pero la sorpresa fue más grande para mí cuando unas manos enormes me tiraron contra una pared, haciendo que cayeran pedazos de madera encima de mí. Me levante quitándome las astillas y vi por fin quien había sido el que me había lanzado por los aires, no era más que Tomas. En cuanto me vio sonrió despreciablemente. Ahora estaba en un problema…
– Nuestra Stephaniel es algo hábil después de todo, tal vez debamos enseñarle modales Tomas. – Dijo ya acercándose a mí. Me puse en guardia, que sea lo que deba de ser, dije para mis adentros.
Tomas fue el primero en lanzarse sobre mí, prediciendo sus movimientos me lancé en una carrera desesperada para salir de aquella habitación, jugar al gato y al ratón por lo menos me daría algo más de tiempo para vivir y pensar en algo que me salvara.
Pero corriendo por uno de los pasillos casi choco con otro vampiro bajo las órdenes de Daemon, otra marioneta pensé. Este había estado a punto de atraparme sino es por una ayuda inesperada.
Unas manos tomaron por el cuello a la marioneta y se lo quebraron de un movimiento, suspire de alivio al ver a mi salvación.
– No cubres tus rastros, – Me reprocho Victoria.
– No piensas en eso cuando eres capturada en territorio enemigo, – Dije mirando por todos lados. – Debemos movernos, me persiguen…
Tomas apareció en frente de nosotras y olvidándose de mi comenzó a pelear con Victoria. Conocía a Tomas era un sanguinario que se dejaba llevar por la sangre, aun no me explicaba como no había sido muerto aun.
Sin perder más tiempo en mis pensamientos me lacé a la pelea para ayudarle a Victoria, algo desconcertado Tomas peleo con ambas pero solo en el momento en que pude tomar toda la atención de Tomas, Victoria pudo arrancarle el cuello. Nos quedamos mirando sin saber que hacer durante un minuto, hasta que me levante y comencé a arrastrar una parte del cuerpo hasta sacarlo de la casa.
– ¿Victoria tienes un encendedor? – Dije, esta se encogió de hombros.
– Que crees, que soy girl scout, – La mire con el ceño fruncido.
– No, solo pensé que eras una mujer precavida, – Dije, luego volví a centrar mi atención en el cuerpo, – Dos veces logre zafarme de ti, solo que esta vez será para siempre. – Le dije a un ya muerto Tomas.
– Haces que se me ericen los pelos hablando así. – Le sonreí a Victoria, pero esta en crispó los labios, – Hay otro cerca, huele un poco diferente a ti.
Mire a la casa, ya sabía de quien se trataba. Camine de vuelta a la mansión.
– Tengo algo que hacer, – Dije, – Volveré pronto.
– Si necesitas ayuda grita, Jay te extraña. – Y eso hizo que me detuviera.
– ¿Dónde esta?
– En un lugar seguro te lo prometo. – Asentí y volví a caminar.
Volver al salón fue algo que me llevo tiempo, pero una vez que entre Daemon levanto la mirada de lo que estaba mirando con atención. Parecía ser que algo se había caído después de que Tomas me lanzara por los aires.
– Te toca, – Dije simplemente.
– Te tome muy a la ligera, ¿no?
– Supongo que mi apariencia engaña demasiado, – Dije acercándome con cuidado.
– Ya no más, – Y eso fue todo lo que dijo mientras volvimos a pelear.
Esquivo cada una de las patadas que le lancé, pero tuvo menos suerte con los golpes. Acerté dos que lo hicieron retroceder, pero conecto un golpe que me hizo encogerme.
De ahí la pelea se volvió a su favor, los golpes me hacían perder el equilibrio y no me dejaban conectar un buen golpe. De una patada me lanzó a un extremo de la habitación.
– Pudiste ser mía, ¿por qué Stephaniel? ¿Por qué?
– No sé de que hablas, – Dije intentando levantarme, hace siglos que mi cuerpo no se sentía tan… herido.
– Pudiste haberte quedado a mi lado, haber sido mía, pero preferiste la lealtad a tu estúpido maestro.
– Él es como mi padre, ¿y tu quien eres? – Dije con todo el desprecio que pude marcar en mi voz.
– Pude haber sido todo para ti…
– O por el amor de todo lo sagrado, hablas demasiado. – Dijo Victoria entrando en la habitación. – Stephaniel, ¿qué rayos haces en el piso?
– Lo que a ti no te importa, – Dije levantándome.
– Claro que me importa, hay un niño esperándote esta noche y tú no te lo tomas en serio, claro que me importa tarada. – Fulmine con la mirada a Victoria.
Daemon se nos quedo mirando asombrado. Me voltee para mirarlo.
– ¿Qué?
– Amiga de un lobo, – Dijo con asco.
– Aliada, – Dijimos ambas a la vez. Victoria se dio la vuelta y volvió a la entrada.
– Vienen más. – La mire y esta supo de inmediato lo que quise decir.
– No te tomes mucho tiempo, no creo retenerlos por mucho. – Asentí, y Daemon se lanzó de nuevo encima de mí. Aproveche cada una de las lecciones de artes marciales que había tomado en algún momento de la mano de William. Con sus enseñanzas no volvería a caer otra vez.
Mientras nosotros peleábamos podía escuchar a Victoria pelear en el otro lado de puerta. Ella la había cerrado en cuanto salió de la habitación. Me mantuve lo más concentrada que pude, pero uno de los gritos de Victoria me perforo por dentro ¿por qué la había metido en esto? Quise ir en su ayuda, pero Daemon aprovecho mi momento de confusión para quebrarme la pierna derecho. Caí al suelo retorciéndome por el dolor agudo que me hacía ver puntos de todos colores en mi visión.
Daemon se acerco a mi oído, – Lo lamento Stephaniel, pero creo que ya no quiero un futuro contigo.
Se acerco para poner sus manos en mi cuello, pero de un movimiento yo fui la que tuve en mis manos su garganta.
– Yo no quiero un futuro contigo, ya sé con quien quiero compartir parte de él.
Y con todas mis fuerzas le partí el cuello. Me acerqué a su escritorio que estaba casi intacto. Y como era de esperarse tenía una daga en uno de sus cajones, me acerque a su cuerpo y le corte la cabeza.
– Con eso ya no molestaras más. – Victoria volvió a gritar y salí corriendo en dirección a ella, con la daga en mi mano.
Victoria estaba peleando contra dos de los vampiros – marioneta de Daemon, uno ya yacía en el suelo. Me acerque lo más cuidadosa de que nadie escuchara mis pasos y le corte la garganta a uno, después de eso Victoria aprovecho la distracción y le partió el cuello al suyo.
– Hacemos buen equipo, – Dijo jadeando y pasándose una mano por la frente para secarse el sudor que perlaba su frente.
– Si eso creo, es un poco raro pero lo hacemos, – Dije acercándome al que recientemente Victoria le había quebrado el cuello, le corte la cabeza y luego hice lo mismo con el resto.
– Creo que ya no se iban a levantar, – Me dijo algo asqueada por lo que yo estaba haciendo.
– No me gusta correr riesgos innecesarios.
Después de eso quemamos en una sola pira todos los cuerpos de los vampiros que después de esa noche ya no molestarían más en Berlín.
– Vamos con mi Jay, – Dije algo ansiosa después de toda esta noche.
– Seh, – Dijo Victoria dirigiéndose al auto que yo había ocupado para llegar aquí con Daemon.
Mi sorpresa aquella noche no termino. Llegamos a la casa en que el padre de Jeremy había vivido con él. Hice el mismo recorrido que antes entre a la habitación de la cuna y vi aparecer inmediatamente la misma cabecita que había visto antes, solo que estaba vez mi Jay me tendió los brazos con una sonrisa.
– Yo también te amo bebé, – Dije abrazándolo.
– Debes irte ahora, los lobos están incómodos con la presencia de los vampiros. Así que vete, adiós Jay. – Dijo con la tristeza en su voz, creo que eso fue lo que me desgarró.
– Y tú, ¿qué piensas hacer?
– Buscaré algún refugio y luego me iré. Ya no tengo motivos para estar aquí. – Se encogió de hombros. Mi novio murió hace poco, Y Jay era quien me mantenía aquí, pero eso ya no será así.
La mire evaluativamente, ella había cuidado de Jay por bastante tiempo, sabía todos los hábitos de los lobos y sabría a lo que me tendría que enfrentar. Quizás cuando Jay ya no me quisiera, ella podría cuidarlo y sobre todo amarlo.
– Porque no te vienes conmigo y mi Jay, en algún tiempo más tú podrías cuidarlo por mí. – Dije mirándola seriamente, – Llegara un día en que ya no pueda cuidarlo, en que tal vez él ya no me quiera a su lado y… él necesitaría a alguien de su especie. – Dije dándole énfasis a esta última palabra. – Por favor.
Victoria pensó durante un largo rato, hasta que por fin asintió, – ¿Dónde iríamos?
– Quiero ir a Francia, sería un lugar estupendo para criar a un niño, ¿qué dices?
Victoria abrió mucho los ojos y asintió. – Si, quiero ir.
– Esta decidido, – Dije y salimos de aquel lugar que tanta tristeza cargaba.


>>Años después<<

– Jeremy, mi querido hijo, hoy pasaras de ser mi bebé a un hombre – Dije tratando de esconder mis ganas de abrazarlo y llevármelo de allí, pero era verdad mi bebé había crecido tan rápido, y debía aceptarlo. Sin embargo había algo que molestaba a mi sexto sentido, y eso hacía ponerme aun más nerviosa. Aunque Victoria me lo había dicho, lo que haces es suicidio. Suspire, haría cualquier cosa por mi Jeremy.
– Yo siempre seré tu bebé madre – Le sonreí respondiendo a su bella sonrisa, y ante sus palabras, él no sabía cuan feliz me hacía cuando hacía o decía cosas para animarme. Nada de lo que Rem había dicho había pasado, e incluso Jeremy lo admiraba.
– Te amo mi Jeremy. – Impregne mis sentimientos en esa frase, lo amaba con todo mi corazón.
– Y yo a ti mamá – Diciendo eso se paro, mi nerviosismo creció al ver sus músculos tensos, como esperando por algo.
– ¿Qué sucede Jeremy? ¿Por qué paraste? Debemos llegar rápido – Trate de persuadirlo, mi sexto sentido decía que debía quedarme y ver, pero mi sentido común decía que debía correr. Hasta que por fin me di cuenta del por qué.
– No estamos solos – Me puse firme, no debían ver que tenía miedo, quien o quienes fueran que estaban aquí, – ¡Hey tu, no te escondas cobarde! ¡Sal de una vez! – Las palabras quedaron suspendidas en el aire durante un tiempo, de pronto una silueta comenzó a salir de entre los arbustos.
– Me sorprende que sintieran mi presencia, por lo general nadie me percibe hasta que estoy encima de mi presa. – Su voz era fría, y algo en mí me decía que ya le conocía. Pero mi mente no lograba situarlo en ningún lugar.
– Mamá… – Dijo Jay dudando, levante mi mano para acallarlo y así concentrarme en lo que no estaba percibiendo. Mi sentido común me había alertado de un lobo, pero mi sexto sentido no me dejaba en paz.
– Guarda silencio un momento Jeremy, ¿Quién eres? – Dije señalando al tipo enfrente de mí, cada vez notaba algo más familiar en él.
– Grrr… Yo no soy el que esta en territorio de otro – Gruño el tipo – Así que tu responde, ¿Quién eres y de dónde sacaste a este niño?
– Hmph OK – Dije no prestándole atención a su falta de educación, sino algo molesta por no poder recordar quien era él, – Mi nombre es Stephaniel Difontiel y este niño es Jeremy Wolf. – Trate de responderle en su mismo tono.
– No has respondido de donde sacaste a este niño – Dijo el tipo, esta vez fingiendo inexpresividad. Trataba de ignorarme.
– Soy su hijo – Dijo Jay, mientras ese tipo lo escrutaba de pies a cabeza.
– Llévanos con tu alpha, él esta por cambiar – Dije al darme cuenta de que estaba omitiendo mi cerebro, – Y necesita de la manada para controlarse o controlarlo, – Él nos miro a ambos y asintió levemente.
– Mi nombre es Frederick XI Stonel y soy el Beta de esta manada. Y la siguiente vez que tú o cualquier ¿Oíste? hembra de tu especie me hable así, juro que la quemare viva.
Mire a sus ojos azules que no había visto en tanto tiempo, y asentí sin decir palabra alguna, en especial cuando por fin me había dado cuenta de quien era. Y lo peor él esta vez era de verdad, ¿sería esta una bendición o una maldición? ¿Qué tan caprichoso era el destino?
Asentí internamente, mientras algo en mi interior volvía a vivir, “Todavía te amo mi príncipe”.
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Re: .·'·.Werewolf.·'·.

Mensaje por carmen el Miér Nov 24 2010, 16:37

gracias pili, extrañaba tus relatos
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carmen

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Re: .·'·.Werewolf.·'·.

Mensaje por Pili_chan el Miér Jun 01 2011, 11:22

Hora de afrontar las cosas…
Puedo esperar otro rato…
Llevaba ya una hora dando vueltas en la oficina, después que Daniel se fuera. Y solo me quedaba hacer una cosa importante en este día. Se lo había prometido a mamá, le había dicho que iría a hablar con él…
Algo comenzó a vibrar en mi escritorio. Era mi móvil que en algún momento lo había dejado olvidado allí, en la pantalla solo aparecía el nombre de Fred, por lo que conteste.
– Jeremy – Escuche en su voz una nota de amargura.
– Fred, ¿sucede algo? – Podía escuchar el movimiento de su mano pasando por su cabello, algo raro en él.
– Aparte de lo de siempre, solo que mi padre quiere hablar con nosotros y no quiere decirme sobre que se trata. Ha llamado hasta a Stephaniel, pero creo que tiene su móvil apagado porque no ha contestado las una y mil llamadas que ha hecho papá.
Pude imaginarme el porque claramente.
– Esta bien, mamá salió hace bastante rato debe de habérsele olvidado el móvil. ¿Quieres que vaya a tu casa? – Algo había adquirido de Megan, la manera de mentir rápido. Nada de que sentirme muy orgulloso, pero en verdad servía.
– Por favor, quiero saber esto, al parecer trata sobre lo que te dije. Algo cambió en él hoy y de repente quiere decirnos toda la verdad. Es mejor aprovechar Jeremy, así que ven pronto.
– Okay nos vemos en un rato más. – Dicho esto Fred cortó la llamada.
Mire a mi alrededor, tome mi cazadora y corrí fuera de mi oficina. No porque tuviera miedo de que el señor Stonel se arrepintiera de hablar sobre el asesino, sino porque este tema me tenía de los nervios, pronto sabría a que me atenía.

>>Stephaniel<<
– ¿En que piensas? – La voz vino de mi lado derecho.
– En que maravilloso esta el día, – Le respondí de inmediato.
– Mentirosa, te conozco mejor que eso Steph. Estas preocupada por tu condición de nuevo, ¿no?
Negué, – Pensaba en cuando nos conocimos y cuando vi a mi Jay por primera vez.
– Es imposible olvidar cuando Jay era un bebé, era el niño más mono y él más peligroso del mundo, pero sobre todo muy lindo.
Suspire, – Victoria… ¿crees que él ahora quiera que me vaya lejos? – No lo culparía… después de todo había tenido todo lo que había querido hasta ahora, quizás ya no le hacia falta.
– Tú sabes tan bien como yo que él nunca te querría lejos, ha sufrido demasiado este tiempo que han estado separado. Y sobre todo lo que pudiera ocurrir criaste a un buen chico Steph, ya no pienses más en eso.
– Eso creo, pero no puedo evitar pensar que tal vez todo hubiera sido mejor si te lo hubiera dejado a ti en ese momento, si mi egoísmo no me hubiera superado…
– Creo detectar el verdadero problema en esto, – Victoria se movió hasta quedar en frente de mí. Había permanecido un buen rato sentada al lado de la piscina que estaba en medio del jardín. Levante mi mirada que había estado clavada en el agua, hasta cruzarla con la de Victoria que me miraba con detalle. – Estas pensando que hubiera sido mejor no cruzarte con Stonel, esto no es por Jay, oh no, esto es por ti.
– Creo que si… – Saque mi móvil del bolsillo, ya no quería ver más a Victoria, yo era como agua para ella, así de claro podía leerme. Lo encendí. El teléfono comenzó a vibrar con cada mensaje que iba llegando, después de un par de minutos el teléfono paro de sonar, – Creo que alguien me busca… – Mis ojos se abrieron por la incredulidad, – Steph ven pronto te necesito. ¿Qué quiere decir esto?
– Quiere que vayas, solo eso.
– ¿Cómo que solo eso, de qué lado estas?
– ¿Quieres acaso que esa víbora se quede con él? – Mi cerebro estaba alucinando o Vi se había vuelto loca. – No me mires así, sabes que eres su pareja, por algo ese milagro te pasó a ti y no a alguien más…
– Solo un suicida se enamora de su contraparte en la naturaleza. – Vi me miro como si estuviera loca.
– Haz lo que quieras, excepto cruzarte en mi camino por el resto del día. A menos que vayas a verlo.
– Estas… – La mirada gélida de Victoria me congelo, ahora ella era más fuerte que yo y lo sabía, por que yo se lo había dicho. – Okay. – Dije haciendo un mohín.
Me retire haciendo mi mejor cara de niña malcriada y partí rumbo a la cochera. No tenía ánimos de ir en moto, por lo que tome mi auto.
Maldita de Vi.

Mantuve mi mente en blanco hasta cruzar los portones que me daban la bienvenida a la mansión Stonel. Después de eso mi mente se lleno de tonterías, mire hacia todos lados por si Elizabeth estaba cerca, no habría otra vez para salvarme de su ira, o quizás si, ya que el auto de mi Jay estaba estacionado en frente de la puerta principal. Estacione mi auto detrás del de Jay y baje aun con toda precaución.
Antes de que pudiera tocar la puerta de entrada, una sirvienta me abrió la puerta.
– En qué puedo ayudarla señora.
– El señor espera mi visita, – La sirvienta me indico la dirección. Era obvio que la sirvienta no me conociera, yo había sido una intrusa cada vez que me había colado al jardín, y solo a esa parte de la casa, nunca había entrado a la casa, no como lo hacía Fede casa vez que quería él podía entrar a mi casa. Resople que injusta era la vida. La sirvienta me dio una mirada extraña, por lo que me enfoque en la decoración de la casa, básicamente alguien tenía una obsesión con el color de la madera. Era casi insoportable ver tanto marrón.
– Aquí es señora. – Dijo y abrió la puerta. Entre y solo me percate de que algo no andaba bien cuando la sirvienta cerró con llave la puerta. Mierda.
– ¿Qué mierda? – Golpee la puerta con toda mi fuerza, pero nada paso. Ahora era una simple y débil humana. Simplemente genial.
– Me lo habría imaginado solo en mis mejores sueños el que ahora fueras una simple y débil humana, pero no lo hubiera creído sino lo hubiera visto, ¿Cómo soportas ser tú?
– Elizabeth, – Sentí los cabellos de detrás de mi nuca erizarse, ahora estaba perdida.
– Espero que te despidieras de Jay cuando saliste de casa porque no vas a volver.
– Si me matas Jay te hará pagar bruja, y por si no lo sabes él esta aquí.
– No creo en ti Stephaniel, y aunque él estuviera aquí no escucharía nada las paredes están revestidas, son antirruido. – La sonrisa que me dio me calo hondo en los huesos.
Mire a la puerta y corrí hasta ella.

>>Jeremy<<
Llevábamos esperando 15 minutos, y yo sabía que era algo inútil, pero el señor Stonel seguía paseándose de un lado a otro sin prestarnos atención a Fred y a mí.
– Pa ya para, ¿quieres? Estas mareándome a mí y a Jay.
– Lo siento, – Dijo, dejándonos algo perplejos a ambos. El señor Stonel se sentó en frente de nosotros, pasándose las manos por el cabello. – Esto no es normal en Steph, ella nunca llega tarde. – Mire a Fred instintivamente pero él estaba desconectado, ya no estaba prestando más atención.
– De seguro no escucho su mensaje. – Dije con segundas intenciones.
– Llamaré a Victoria. – Y antes de que pudiera decir algo para detenerlo, él ya estaba con el teléfono presionado contra su oreja. Esperé a que nana no contestara, pero ella siempre estaba cerca de un teléfono, presta para contestar. Al segundo timbrazo contesto. – Buenos días Victoria, pásame a Stephaniel por favor.
– Ella se fue hace un rato, si aun no ha llegado quiere decir que la demoró algún imprevisto. Pronto llegará.
– Okay, gracias. – Dicho esto cortó la llamada.
– Bien, ¿ahora puedes comenzar?
El señor Stonel se quedo callado, pero asintió.
– Fergus nuca fue como los demás lobos, él ansiaba el poder y no media las consecuencias para conseguir lo que deseaba, mato, robo y en fin consiguió lo que quería. Ser alfa, dominar y hacer lo que se le antojaba al no tener contendiente. Carecía de todo lo que un alfa debe tener, justicia y honor, cuidar de lo más débiles entre la manada, darles un lugar adecuado a los más fuertes. Pero él no creía en eso, mato a los débiles y dejo hacer lo que quisiesen a los fuertes, por lo menos hasta que alguno lo desafiaba, en ese momento era cuando los mataba.
>> Cuando llegamos de las tierras altas, la manada era grande, pero mi padre de inmediato se dio cuenta de que el Líder no era tal, mi padre había sido el alfa de la manada local donde vivíamos. Antes de que se rompiera. Él sabía que no podría vencerlo, la perdida de mi madre lo había dejado débil, y por eso lo dejo. Me mantuvo a su lado y me aconsejo cuando entramos a la manada que mantuviera mi fuerza para mí. No valía la pena luchar una guerra que ya estaba perdida.
El señor Stonel se quedo callado un momento, al parecer los recuerdos no eran muy agradables.
– No me imagino al abuelo como alguien débil y menos como alguien sabio. – Dijo Fred con una mueca.
– La pérdida de una pareja es muy dolorosa para un lobo, – Dijo el señor Stonel mirando al suelo, – Y hay algunos que toman ciertas formas para aguantar al dolor que les produce eso.
– Perdón. – Dijo Fred, yo también conocía a su abuelo, venía un par de veces al año ya que decía que no soportaba a la madre de Fred. Era un tipo alegre y parecía que nunca se le iba el optimismo, además de despreocupado, no se parecía en nada a lo que decía el señor Stonel.
– Está bien, quizás podrías hablar más con él.
– Lo haré cuando lo vea, – Fred se acomodó en el sillón.
– Entonces será esta noche, para el funeral de Ben él llamo y quedo en venir pronto esta tan preocupado como yo por ese tipo.
Sentí a Fred maldecir por lo bajo, por la boca muere el pez.
– Como decía; Él amaba el poder, manipular a los demás a su antojo sin que nadie le dijera nada por sus actos. Hasta que un día me encontré algo inédito, solo había visto uno en su clase, una única vez cuando era pequeño, – Dijo con su mirada perdida en algo que ni Fred ni yo podíamos ver. – Mi padre me había dicho que ya no existían, que los lobos se habían mezclado demasiado con los humanos y la sangre antigua se había perdido. Pero hay estaba, un niño Sangre Pura, un Sangre Alfa.
Lo mire extrañado, era mi sueño…
– Cuando lo vi supe que no debía llevarlo con Fergus, él lo mataría pero lo deje ella me lo pidió y yo accedí, podía sentir su desesperación. Y la entendía, el primer cambio es el más difícil, y estaba también el mito del Alfa; Dominan la luna y nadie los domina a ellos.
– No veo porque recordar eso… – Dije, pero Fred me dio una mirada algo impaciente.
– Jeremy no recuerdas nada de lo que paso esa noche y mi papá estuvo ahí, así que déjalo continuar. Pa sigue… ¿a dónde se fue?
Mire por todos lados, el señor Stonel había desaparecido en un abrir y cerrar de ojos. Literalmente. – Buena pregunta Fred, vamos.
Salimos corriendo por los pasillos, no nos costo demasiado encontrar al señor Stonel, estaba revisando cada habitación.
– ¿Pa, qué haces?
– Esta por aquí, aun no se dónde, pero esta por aquí… la siento. ¡Demonios! – Abrió la puerta siguiente.
Recorrimos el pasillo siguiente completo, hasta llegar al estudio de la madre de Fred. La puerta del estudio estaba mal cerrada y se podían escuchar gritos. Entramos y lo que vimos no le agrado a nadie.
– ¡Mamá! – Gritamos Fred y yo al mismo tiempo, luego fui corriendo hacia mi madre que estaba tendida en el suelo sin moverse, pero antes que pudiera llegar el señor Stonel estaba a su lado. Me senté a su lado observándolo.
– Parece estar bien, – Antes de que pudiera contestar él ya estaba revisando posibles fracturas de las costillas. – Creo que tiene una quebrada, gracias Dios.
– Podrías darme las gracias a mí, – Mire a quien provenía esa voz, Fred tenía sujetado a su abuelo del cuello mientras su madre estaba de rodillas en el piso tosiendo, – Y de paso quítame al muchacho de encima.
– Fred, suéltalo.
– Estaba ahorcando a mamá. – Dijo Fred con la mandíbula apretada.
– Y ella le hizo esto a Stephaniel. – Respondió el señor Stonel de la misma manera, mientras abrazaba a mamá.
A regañadientes Fred soltó a su abuelo, quien se arreglo la ropa como si Fred no le hubiera hecho nada. Llevaba un traje azul marino, de seguro venía desde el aeropuerto.
– Tienes un buen agarre pero te falta fuerza, tu padre era más violento cuando se enojaba. – Miro a la señora Elizabeth como si fuera basura, – Un minuto más y…
Fred se coloco al lado de su madre de inmediato. – No voy a dejar que le pongas la mano encima de nuevo viejo.
– Como digas. Fede ¿cómo está Stephaniel? – Mire a mi madre, el Señor Stonel aun la tenía en sus brazos. – Suéltala hijo puede que tenga las costillas rotas, le vas a hacer más daño que esa zorra.
El señor Stonel metió una de sus manos por debajo de la ropa de mamá.
– No hagas eso. – Gruñí. El señor Stonel me miro y siguió su camino, ya había extendido mi mano para pararlo cuando el abuelo de Fred me toco el hombro.
– Déjalo, esta demasiado preocupado por su hembra. Así es uno con su pareja, cuando vuelva en sí esa zorra va a estar muerta.
– ¿Hembra? Mi madre está aquí. – Fred ya había levantado a su madre y ambos miraban con dolor al señor Stonel.
– Yo… no sé. – Mire a mi madre, esta vez cuando intente acercarme, el señor Stonel me gruño.
– Hijo, él no le hará daño. – Me dijo el abuelo de Fred como si fuera de lo más normal la situación.
De todas formas me acerque más a mi madre, – Ella necesita ayuda, yo la llevaré a…
– No, no voy a dejarla sola. – Esta vez el que hablo fue el señor Stonel, en una voz baja pero fría. – Llama a al Doctor de la manada y dile que venga rápido, la voy a llevar a mi estudio.
Y con eso se levanto y salió del cuarto, en cuanto reaccione cogí mi móvil y marque el número. Para cuando termine de hablar me di cuenta de que no era él único que estaba en estado de shock con todo esto.
Fred me miraba esperando una respuesta por lo que esquive su mirada y salí de la sala. Sentí unos pasos detrás de mí, me di la vuelta creyendo que era Fred pero era su abuelo que me miraba con comprensión.
– No es tu culpa, así que no sientas remordimientos estúpidos. – Dijo – Es una causa sin sentido el que los hijos se culpen por lo que hacen los padres.
– Pero debí de decírselo a Fred en cuanto…
El anciano me miro con una expresión cansina en el rostro, – ¿Crees en serio que Fred te lo habría dicho si fuera al revés? Las prioridades son primero con la familia.
– ¡¿Y qué es la manada sino una familia?! – Por primera vez en mucho tiempo explote. Sin embargo el anciano aun me miraba con la misma expresión.
– Es una extensión. Pero al fin y al cabo tú sabes donde están tus prioridades, por lo que te invito a ir a ver a tu madre. Yo avisaré a la primera sirvienta que vea de que debe llevar al matasanos al estudio de mi hijo. – Asentí y seguí mi camino.
Me detuve al entrar en el estudio, mi mamá descansaba en un sofá, se le veía pálida como un papel. El señor Stonel estaba arrodillado a un lado murmurándole cosas al oído mientras sostenía una de sus manos. Me sentí como si invadiera el espacio personal de una pareja, algo demasiado intimo como para irrumpir, retrocedí y cerré la puerta con sumo cuidado. Me senté en el suelo al lado de la puerta.
El resto de mi día paso como si estuviera haciendo zapping en la tv, el doctor llego a una hora indefinida, el abuelo de Fred entraba y salía de la habitación, lo mismo hacía yo, mamá reaccionaba de a poco y para cuando comenzó a atardecer la pude trasladar a nuestra casa lejos de las miradas asesinas de la señora Elizabeth y alejarme yo también de las miradas de Fred que parecían inculparme y de las miradas de sus hermanos que parecían querer preguntar pero esperaban a que yo les contara algo de lo que había ocurrido. Del único no, de los únicos de los que no me pude deshacer fueron del señor Stonel y de su padre que me acompañaron a casa aun cuando proteste, pero el abuelo de Fred ya me había dicho que sería imposible separar a su hijo de mi madre hasta que ella estuviera completamente curada y le dijera que se largara, de lo que yo no estaba totalmente seguro.
Mi día termino de hacer zapping como a las ocho de la noche cuando el sol se hubo extinguido por completo y reino la oscuridad. Y mi sangre estaba llegando al punto de ebullición.
Nos encontrábamos en el cuarto de mamá cuando me digne a mirar por la ventana.
– La luna llegará a su punto en una hora y media. – Les dije, pero el mayor de los Stonel simplemente se encogió de hombros.
– Sino te molesta me encantaría pasar la noche en los jardines, será entretenido. Nunca he estado demasiado tiempo en esta casa.
Mire al señor Stonel, – Yo cambiaré aquí, cuidare de Steph toda la noche. De todas formas no pensaba unirme a la cacería de hoy.
– Esta noche rastrearemos al asesino, después de conseguir nuestro quinto al mando. Pero antes de todo lo que se va a hacer esta noche, debo hacerme cargo de unos niños que cambian hoy, los puedo sentir, – Dije como si nada, esa era una de las cosas de ser un sangre alfa, podía sentir a los lobos apunto de cambiar y que necesitaban mi ayuda en su primera luna llena, – Luego me uniré a la búsqueda. – El señor Stonel asintió.
Salí del cuarto, pero en cuanto cruce el umbral algo me sacudió, era un frío que me recorría de pies a cabeza, para cuando termino solo quedo un vacio dentro de mí y me di cuenta de que algo estaba mal.
Caminé hasta mi habitación, después de quedarme solo en vaqueros se me ocurrió algo, tomé mi móvil que estaba en la mesita de noche al lado de mi cama, donde lo había dejado antes, y escribí un mensaje. Luego salí algo más confiado, pero con la seguridad de que algo iba a pasar esta noche, algo que de seguro nos acercaría más al asesino.

>>Megan<<
“RAE” (Reunión de Amigas de Emergencia)
Había salido de clases a eso de las seis de la tarde, vale me habían castigado por no traer la tarea de Física terminada y me tuve que quedar limpiando el salón. Mis amigas se habían quedado haciéndome compañía, para cuando termine con algo de ayuda de ellas nos dirigimos a casa, ero un mensaje vibro en mi móvil;
“Ve a casa de tus amigas, llegaré tarde. Con amor, papá.”
Por lo que decidimos irnos todas a casa de Carmen y hacer una RAE, por lo menos hasta que mi padre llegará a casa y me llamará.
Estábamos todas acurrucadas en su cama, viendo una película de acción. Pero no podía alejar de mí un mal presentimiento, como si algo estuviera por pasar y no era nada bueno. Al principio cuando llegué a clases pensé en alejarlo con bonitos recuerdos, como el beso super sexy que Jay me había dado antes de entrar a clases, pero ni eso fue suficiente para aplacar ese sentimiento de vacio en mí interior.
– Meg, vas a morir atragantada por una palomita de maíz si sigues así.
– No puedo evitarlo, este presentimiento me abruma.
– Es bueno como… me encontraré un conejito lindo, o malo como… no encontraré un conejito hoy. – Dijo kahru sin despegar la vista de la pantalla, pero yo sabía que tenía toda su atención.
– Es definitivamente malo.
– Malo como; a) Mi novio volverá a olvidarse de mi por otra semana, – Con esa opción sentí algo encogerse dentro de mí, – O, b) Algo va a pasarle a alguien. – En el momento en que Iss lo dijo lo supe algo malo iba a pasarle a alguien. Pero el dilema era ¿quién? Saque mi móvil y comencé a llamar a mi papá, era obvio que a mis amigas no les iba a pasar nada, estaban seguras a mi lado. Solo me miraban como si estuviera como una cabra. El teléfono me lanzó a buzón de voz, no me agrado eso. Estaba por llamar a Jay cuando un mensaje de él me llego.
“Si algo malo pasa, no llames solo ven a mi casa y espera por mí. Estaré fuera. J.”
Eran las ocho de la noche con unos cinco minutos, por lo que deduje, mi móvil daba las ocho y cuarto. Siempre lo tenía adelantado, para llegar a tiempo a clases. Leí el mensaje como diez veces, hasta que recordé las miradas que cruzamos Jay y yo al subir al auto, él me había dicho que me calmará, eso solo quería decir que él se sentía de la misma forma. Tenía el mensaje que me lo comprobaba. Mire a mis amigas que le habían puesto pausa a la película.
– Era Jay, dice que si pasa algo vaya a su casa.
– Eso da miedo, – Dijeron las tres a la vez.
– Creo que me iré. – Dije levantándome de la cama.
– Alto allí, – Dijo Carmen, – ¿Te vas a ir así sin más? – Asentí, ella suspiro, – Es muy tarde será mejor que te acompañemos. Vamos chicas, creo que mis padres nos prestarán el auto… creo.
Asentí feliz de que se preocupara tanto por mí que se atreviera a pedirle el auto a su padre. Ellos eran algo estrictos con ella.
Después de un buen rato de suplicas pudimos irnos rumbo a la mansión.
– Te das cuenta de que nunca has mencionado donde vive tu príncipe, esto va a ser genial, – Dijo Kahru, mientras Iss asentía.
– Si, si que emoción. – Dijo Carmen con sarcasmo, – Ahora, me puedes ir guiando, acabamos de salir de la ciudad. Dime donde.
– Sigue hasta el desvío que dice Castillo Difontiel, allí es. – No quise admitir que yo no tenía idea de a dónde debíamos ir, solo me sabía las indicaciones que me había dado una vez mi papá, cuando le había preguntado de donde era esa preciosa señora con la que hablaba en la calle. “Sigue la carretera hasta el desvío señalizado, si te pierdes es fácil saberlo, vas a llegar a centro turístico de los Stonel y eso se ve a millas.”
Pero para mi suerte Carmen si sabía a donde ir, encontró con facilidad el desvío y recorrimos dos kilómetros (me lo señalo Iss) hasta llegar a una enormes verjas que rezaban Castillo Difontiel. Por la oscuridad apenas y lograba ver luces, lo que resultaba tétrico. Pero lo que asustaba era que estaban cerradas.
– Bien, ¿cómo entramos? – Dijo Carmen y Kahru e Iss me miraron. Estaba por admitir que no tenía idea, cuando tocaron el vidrio del conductor. Pegamos un salto. Carmen se compuso antes que nosotras y abrió un poco el vidrio.
– ¿Les puedo ser útil en algo?
Tragué saliva, – Jeremy Wolf me dijo que viniera.
El tipo me miro con interés, – Buenas Noches señorita Megan Grey, ¿sería tan amable de facilitarme su identificación? – Se la tendí, la tomo entre sus manos y luego me la devolvió. – Pase por favor, el señor no se encuentra. Pero dice que lo esperé que dejo todo arreglado.
Asentí, y el tipo o más bien el guardia de seguridad se alejo para abrir la verja, después de cruzar la verja pudimos ver el castillo con más claridad, era enorme y muy, muy viejo. Carmen paro el auto en la entrada de la casa.
– Wow creo que hasta aquí llegamos. – Dijo Iss, las demás asintieron.
– Bueno gracias por traerme chicas, – Tome mi mochila, me despedí con un torpe abrazo de todas y salí. Antes de cerrar la puerta escuche a Carmen.
– Vamos esperar hasta que entres. – Asentí y camine a la puerta.
La palabra adecuada para esta puerta sería La “inmensa” puerta. Que tenía un picaporte con forma de lobo, hice rodar los ojos a pesar de mi nerviosismo, que disimulados. Me basto con que tocara una vez para que abriera la puerta una señora.
– Señorita Megan, por favor, – Me indico que pasara, antes de entrar le hice una seña a mis amigas y entre. En cuanto la señora cerró la puerta sentí el auto irse. – ¿Gusta algo de comer?
– Si no es una molestia. – La señora me sonrió, – Entonces si.
– Bien le mostraré su habitación y luego le subiré algo de comer, mi cambio esta pronto por lo que no puedo acompañarla, pero la dejaré bien instalada.
– O sea que usted es… – Me quede con la boca abierta, la señora me sonrió amablemente.
– Yo soy la nana del joven Jeremy, bueno lo he sido desde que nació. – En esta oportunidad estoy segura de que babee.
Después de eso, me vi sumergida en una especie de preguntas y respuestas interminables, desde que talla de ropa era, hasta que música me gustaba, y juro que me pregunto hasta cual era mi postura en la política. Las preguntas fueron lanzadas súper rápido como si quisiera hacerme caer en algo, pero cuando llegamos a la habitación ya estaba satisfecha o eso creí.
– Bien, ya llegamos.
Entre y me quede paralizada, me di la vuelta sin entender. – Pero este cuarto es de alguien.
– Pues si, es el cuarto del joven Jeremy, ¿dónde pensabas que ibas a dormir? ¿En el sofá?
– Bueno es que… – Me sonroje por completo.
– Descuide el joven Jeremy no ocupara la cama hasta bien entrada la mañana. – Sin esperar respuesta siguió hablando, – El baño es la puerta de allá, puede bañarse mientras le suben la comida y sino tiene pijama, – Esto lo dijo mirando mi mochila, negué con la cabeza, – Bien, en el closet de allá encontrará camisas del joven Jeremy. Con su permiso me voy.
– Gracias, – Le dije ya a su espalda.
Suspire, nunca se me había ocurrido estar aquí.
Hay oportunidades que solo se dan una vez en la vida, por lo que mi curiosidad se desato. Mire por todos lados de la habitación, era gigante, con una cama de dos plazas y sabanas y colcha eran de color negro, las almohadas eran de un color grisáceo oscuro. A ambos lados estaban las mesitas de noche, se notaba que la de la derecha era la que más usaba ya que su teléfono estaba allí junto a un reloj pulsera. Me senté en la cama, mire la habitación tenía dos guardarropas ocultos en la pared un escritorio que miraba a lo que fuera que hubiera afuera en el paisaje y el resto de la habitación era como la de un chico normal, o casi normal. Desorden, un poco de ropa tirada en el suelo, un teclado o el teclado que había usado en el funeral de su amigo estaba puesto en su atril en un lado, una pelota de basquetbol estaba tirada fuera de uno de los guardarropas, el opuesto de donde estaban las camisas. Que por cierto me dirigí a escoger mi pijama.
Pase un buen rato escogiendo que ponerme, así que por último escogí una que vi en frente de mí. Olía a Jay como todo lo demás en este cuarto. La deje a un lado de la cama, aun no podía creer que estuviera en esta habitación, era la idea más improbable que se me hubiera ocurrido. Antes de seguir divagando la nana de Jay llegó con una bandeja en sus manos.
– Bien, aquí te la dejo. Disfrútala. Y espero que pases una buena noche señorita Grey. – Dijo ya a punto de salir de la habitación.
– Y yo espero que… – Hice rodar los ojos, – Bueno se divierta mucho, haciendo lo que vaya a hacer.
La Nana de Jay sonrió, – O si que me divertiré, sé que anda un jabalí cerca así que lo cazaré esta noche. Bueno ya me voy, la sangre me esta hirviendo demasiado. – Me hizo una seña y se fue como el viento.
Debe ser divertido poder convertirte y ser tan fuerte como para matar un jabalí salvaje. Aunque también es algo repugnante de pensar.
Comí en un pestañeo todo lo que me trajo. Me puse la camisa de Jay y fui al baño, decidí que me ducharía por la mañana, pero luego me di cuenta de que no tenía cepillo de dientes. Oh-oh eso si que no, puedo vivir de muchas maneras pero siempre mi cepillo de dientes va conmigo, excepto hoy. Mire por todos lados, encontré uno sellado en un estante, gracias por los pequeños favores. Para cuando salí estaba más relajada, me iba a meter en la cama cuando unos golpes se sintieron en la puerta. ¿Las noches serían tan ajetreadas para Jay como lo estaban siendo para mí?
Abrí la puerta un poco. Del otro lado estaba parada una chica de cabello marrón, casi como el mío y ojos marrón oscuro, estaba vestida con un vestido largo que le llegaba hasta los tobillos. No había visto un camisón de esos nunca en mi vida, pero de todas formas me sentí algo rara al compararme a ella, yo vestía la camisa de mi novio y estaba en su habitación. Nada mejor para hacerte sentir como una… Me distraje para ver los signos que hacía con las manos.
– Eres muda… – Dije ante lo obvio, una chica en frente de ti haciendo señas. Genial Meg, genial. De todas formas ella asintió. – No entiendo lo que quieres decir, pero creo que podemos encontrar papel y lápiz aquí adentro, entra. – Sentí pasos detrás de mí, por lo que supe que estaba detrás de mí.
Fui directo al escritorio y abrí un cajón, con mi suerte de principiante encontré un cuaderno y un lápiz para la chica, se los tendí y ella comenzó a escribir. Me puse a mirar por la ventana, la luna llena estaba en su esplendor, dejaba ver algo de los jardines, di un respingo cuando vi un lobo blanco pasar rotando por los árboles de enfrente. Volví a dar un respingo cuando la chica me tendió el cuaderno, lo que causo que ella también saltara.
– Lo siento es que estaba concentrada mirando por la ventana. Bien veamos que dice.
>>Me llamo Lily, soy la pareja de Daniel. Él me dejo aquí esta noche, esta peleando por el quinto puesto en la manada, el puesto que dejo su hermano Ben al morir. Me dijo que debía esperarlo aquí por alguna razón. Pero me dio miedo estar aquí y salí, pero me perdí y luego sentí un aullido dentro de la casa en este piso y vine aquí porque vi luz hace un rato por aquí. ¡Ah! y ¿Quién eres tu?<<
Así que era la “pareja” del hermano de Ben, el amigo de Jay. Lo que no me sonaba bien era; Primero: Peleando por el quinto puesto, ¿qué es el quinto puesto? Y Segundo: Un aullido dentro de la casa y yo no lo sentí… mi lado curioso estaba funcionando de nuevo, dejando aparte todo el sueño que pude haber tenido.
Lily me sacudió, – Lo siento, estaba pensando. Me llamo Megan Grey y soy la novia de Jeremy, y él también me dejo aquí por alguna extraña razón. Y sobre ese ruido, no lo escuche. – Le tendí de nuevo el cuaderno, apenas lo hice comenzó a escribir y me lo devolvió.
>>Eres la pareja del alfa ¡wow!!<<
Me sonroje, supongo que eso era, pero sonaba diferente con la palabra con P.
– Oye, porque no te quedas aquí y pasamos la noche juntas, de todas formas no puedo asegurar ser tan valiente para dormir en un lugar tan… espacioso.
No sé que fue lo que dije que ella se puso a garabatear rápidamente en el cuaderno, Dios parecía que se iba a poder leer todo lo que escribía en las siguientes diez páginas, para cuando me lo tendió estaba negando.
>>Se nota que eres nueva en esto, No duermes en el cuarto de un macho del que no eres pareja. Tal vez el Alfa sea muy civilizado pero el resto no lo es tanto, son territoriales. Mi Daniel se volvería loco de celos si oliera al alfa por la mañana.<<
– Estas bromeando ¿cierto? – La cara de seriedad me decía claramente que no. Wow nunca pensé en esa parte, es que solo te fijas en cool los hombres lobo existen, pero nunca piensas en que pueden ser distintos. Jeremy siempre es amable conmigo, es como cualquier otro humano, excepto su amigo Fred, ese tiene mal genio. Me volvieron a sacudir un brazo, mire de nuevo el cuaderno y lo tome.
>>Sé lo que piensas que se comportan normal la mayoría de las veces, pero debes entender que son mitad y mitad.<<
– Bien, creo que tengo toda la noche para pensar en esto, – Y para seguir pensando en mi presentimiento. Papá aun no me llamaba. – Entonces vamos a tu cuarto, creo que sé más o menos donde se ubica esta habitación.
Lily me tomo de la mano y me arrastro por un pasillo, mientras dibujaba algo en el cuaderno, para cuando termino me di cuenta que era una puerta y parte de un pasillo.
– El que puedas dibujar de esa manera me da cierta envidia. – Ella tomo otra hoja y escribió.
>>Cuando te faltan ciertos sentidos te centras en otros, soy sordo-muda así que eso me hace aun más concentrada en lo que veo.<<
– Espera. Sordo-muda, pero yo te he estado hablando y me has estado escuchando. – Ella se aparto el cabello de ambos lados, para mostrarme que en ambos oídos tenía audífonos. – Oh, lo siento, no quise parecer… insensible. – Ella negó, mientras sonreía, lo que era un claro; “No me importa”. – Okay sigamos con esto.
Juro que caminamos veinte minutos y algo más en esos pasillos y la puerta no estaba por ninguna parte. Pasamos un montón de puertas, todas con dibujos pero ninguna con el dibujo de la puerta que tenía la de Lily.
Me dispuse a mirar en otro pasillo cuando Lily me tomo del brazo y me llevo por otro lado, estábamos en frente de una puerta con el dibujo de una loba y su cachorro, era hermoso. Extendí mi mano para tocarla pero la puerta se abrió y ambas Lily y yo pegamos un grito, bueno solo yo, Lily no podía pero me encargue de gritar por las dos.
– Calma, calma. Fede ya échate en la cama. No me mires así voy a volver a acostarme. Niñas calma, es solo Fede. Lily abre los ojos, es solo un hombre lobo y no te va a hacer daño, y tu… tu, ¿Megan? – Abrí un parpado, ambas Lily y yo estábamos abrazadas y con los ojos cerrados. Pero cuando vi quien me hablaba me relaje. – Soy la mamá de Jay, lamento que se asustaran, Fede esta algo nervioso esta noche. Pasen.
Asentí y pase. El lobo era enorme y estaba echado en la cama, cuando entramos solo movió las orejas como si se preparara volver a escuchar gritos.
– Lo lamento, – Dije, el lobo me miro. Tenía unos ojos azules que juro haber visto antes, pero no lo recordé.
– Siéntense, – Me senté junto a Lily en el sofá. – Oh Fede ella es la novia de mi Jay, que emoción. – Dijo abrazando al lobo con algo de rigidez, este emitió una especie de ronroneo como si eso fuera lo que más le gustaba. Mire la habitación con mucho cuidado las paredes estaban echas de piedra, pero aun así estaba muy cálida, el piso tenía una alfombra persa de un color blanco invierno, la cama era del mismo color al igual que el sofá en el que estábamos Lily y yo.
– No queríamos molestar, solo que Lily se perdió y buscábamos su cuarto. – Lily mostró su dibujo.
– Y tu estabas durmiendo en la habitación de mi Jay. – Me sonroje, aquí estaba la presentación ideal ante tu suegra; Tu vestida con la camisa de su hijo como si fuera lo más natural.
– E… sip. Jay me dijo que si algo raro pasaba viniera directo aquí…
Me interrumpió de inmediato – ¿Qué paso?
– Mi papá no contestaba el teléfono ni su móvil y se supone que hoy esta libre, me dejo un mensaje diciendo que me quedara con mis amigas. Eso es muy raro en él, más cuando he estado castigada desde que tengo uso de razón, tanta libertad es raro y se que Jay pensaría lo mismo. – Bueno ella no estaba enojada, para cuando termine ella estaba sonriendo.
– Okay, – Dijo acariciando al lobo, – Me lo presentía, ahora esta más claro. Será mejor que vayas a dormir Megan Grey, mañana va a ser un día como pocos. Lily, tu puerta esta a cinco puertas a la derecha de la de Jeremy. Duerman bien.
– Buenas noches y disculpe las molestias, – Ella solo me sonrió de una forma extraña, la pena era latente en ella. Salí algo confundida.
Regresamos en silencio a nuestras habitaciones, bueno no es como si Lily hablara, solo que había un silencio que pesaba entre nosotras, había algo que la madre de Jeremy no nos dijo.
Me despedí de Lily con unas señas y entre en la cama tan pronto como pude, así fue como deje que el sueño me llego rápido para después despertar con un grito.
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Mensaje por roxi1989 el Miér Jun 01 2011, 11:25

Guaooo Tiempooo sin pasarme por aqui!! que bueno que hayas continuado la historia... Ya me pongo al día!! Very Happy
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Mensaje por Pili_chan el Miér Jun 01 2011, 11:29

jajaja okay gracias por postear voy a seguir subiendo... U¬¬ me di unas largas vacaciones (bueno con este fic)
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Mensaje por Pili_chan el Miér Jun 01 2011, 11:31

Capitulo VIII
>>Megan<<
Me zafe de los brazos de Lily y corrí hacia Jeremy, lo rodee con mis brazos, el cuchillo del tipo seguía enterrado en su costado lo tome en mis manos y lo retiré con toda la fuerza que tenía. Mire hacia los lados buscándolo pero ya no estaba y había uno de los lobos blancos tirado en un costado mientras la madre de Jeremy lo abrazaba y murmuraba cosas.
– Mi amor resiste por favor no me dejes, – Lo abrace y el lobo se separó de mi, quise seguirlo pero me quede quieta observando.
El lobo poco a poco se fue contorsionando, su forma fue disminuyendo y sorprendentemente los huesos se acomodaron hasta que la misma piel cambio y su forma fue humana. Estaba tan sorprendida que por un momento pensé que no era Jeremy o el mismo lobo que había visto, solo decía algo sobre quien era, la herida que tenía a un costado como la que tenía el lobo. Aun estaba en shock cuando Jeremy comenzó a quejarse por el dolor.
Jeremy abrió la boca pero no salió ningún sonido, la segunda vez pudo hablar con algo de esfuerzo, – Mi amor, – Me acerque a él y lo abrace, – Lo lamento Meg no llegue a tiempo, sabía que algo andaba mal, pensé que eras tu hasta que Fred me llevo hasta él, no llegué Megan, no pude llegar. – Lo abrace y lloramos en silencio.
Jeremy perdió el conocimiento después de eso, comenzaba a asustarme hasta que su madre se arrodillo a mi lado.
– Era plata, estará bien solo demorará en curarse, Fede es otro caso, – Se seco las lagrimas y miro al lobo blanco que estaba contorsionándose, – Esta llegando el día, ya le deje un mensaje al medico de la manada vendrá en un momento cuando este en forma. Más le vale que se apresure, llevemos a Jay al estudio. Lily quédate con Fede por favor. Vamos Megan.
Asentí y tome a Jay de un brazo y su madre del otro. Nunca me había dado cuenta de lo que podía pesar un hombre, Jeremy debía de pesar el doble que yo, aunque eso era previsible él media mucho más que yo.
Lo dejamos en un sofá.
– Creo que esta recuperándose, lento pero lo hace. Debo ir con Fede, Megan cuídalo, – Dicho eso salió disparada por la puerta.
Mire a Jay estaba pálido, pero creía en ella si decía que se estaba curando.
– Lo siento Jeremy, de seguro te distraje con lo que te dije, no era mi intención. – Dije sollozando.
– No es tu culpa Meg, es la mía por no tener la fuerza para proteger a las personas que amo.
– Oh Jay, – Me abrace a él, pero al parecer fue demasiado fuerte porque él se quejo. Me separe. – Lo siento.
– ¿Meg puedes pasarme algo para cubrirme? – Sin quererlo mire hacia abajo, me sonroje por completo, – Megan. – Levante la mirada con culpabilidad. – No te apenes yo no lo estoy, solo que no me parece mostrarme tan pronto cuando somos novios hace tan poco.
No le hice caso a su intento por alivianar mi vergüenza. Aun así sentí como mis mejillas ardían cuando hable, – ¿Cómo te sientes?
– Débil, ¿qué paso con el tipo?
– No lo sé, al parecer huyo en cuanto te hirió.
– Maldición, cada vez esta siendo más atrevido, hoy casi le dio al premio gordo. – El sudor comenzaba a perlar su rostro, – Solo que esta vez, él sabe que no soy tan fuerte como para luchar contra él.
Toque su frente con una de mis manos mientras con la otra me tocaba la frente, al parecer le estaba subiendo fiebre, – Jeremy descansa, voy a ir por algo de ropa para ti.
– Acuéstate conmigo, – Abrí la boca sorprendida, – Mis manos para mí lo prometo, solo quiero consolarte. – Un vacio se abrió ante mí.
Nada de esto estaba pasando, – No creeré en eso hasta que lo vea con mis propios ojos. – Jeremy asintió y me atrajo a él. Me acomode junto a él olvidando un poco la vergüenza de verlo desnudo, pero Jeremy hizo que lo olvidara por completo atrayendo mi rostro y besándome en los labios.
Seguí su beso, y adore su lengua cuando se adentro en mi boca, era la segunda vez que me besaba con tanta intensidad, Jeremy me acomodo encima de él. Me sorprendí cuando sus manos comenzaron a acariciarme por la espalda y más.
– Por el amor de Dios y de todo lo sagrado Jeremy, no puedes aparearte con ella ahora. – Mire hacia la puerta y vi a Fred que estaba sonriendo un poco.
– Vete al… – Jeremy se mordió la lengua y me miró.
– No importa, – Dije y me levante.
Fred se aclaro la garganta y me señalo, – Megan, – Mire la camisa ¿cómo no me había dado cuenta? Me di la vuelta.
– Wow, – Dijo Jeremy que me observaba con los ojos bien abiertos de par en par, me cubrí con las manos. No tenía ni idea de que había hecho Jeremy con los botones de la camisa así que la junte con mis manos.
– Que rápido eres mi hermano. – Les di a ambos una mirada sucia. A Jeremy por no avisarme y a Fred por estarse riendo de mí. – No te enojes Megan, solo vine a decir que el doctor ya llego, ahora esta con mi padre no se encuentra muy bien, – Lo mire interrogante, – Un poco no basta para matarnos ya ves a Jeremy, pero mi padre tuvo una reacción alérgica.
– El lobo blanco, – Ahora sabía porque esos ojos me parecían tan familiares, eran idénticos a los de Fred, ahora que lo recordaba el tipo lo había llamado por su nombre que tonta de mi parte por no haberlo notado antes. – ¿Qué paso con el otro lobo blanco y el lobo más pequeño?
Ambos me miraron con un signo de pregunta reflejado en la cara, hasta que Fred volvió a hablar, – Debe ser mi abuelo.
– El lobo más pequeño es nana Vi, deben de haber perseguido al tipo cuando huyo. Fred debemos buscarlos. – Jeremy intento levantarse pero lo detuve, – Meg debo buscarlos, ellos no son rivales para él.
– No subestimes a mi viejo abuelo, él fue un alfa y fue grandioso. – Mire a Fred fascinada por la convicción con la que defendía a su abuelo.
Solté a Jeremy. – Iré a traerte unos pantalones. – Él asintió y me atrajo para darme otro beso.
– Vístete, ponte una de mis camisas no quiero que nadie más te vea así. – Lo miré sorprendida por lo que me decía, él no se comportaba así normalmente. – Solo hazme caso mi amor. – Esta vez cuando me atrajo me separo la camisa dejándome expuesta y me mordió en el hombro lo que provoco que soltará un gemido, me cubrí la boca con las manos por la sorpresa. – Ve.
Salí disparada del estudio cerrando la camisa con mis manos.

>>Jeremy<<
– No tenías porque ser tan protector, yo no siento deseo por ella.
Ni siquiera sabía porque había hecho eso. Morderla ¿En que rayos había estado pensando? En nada supongo. Pobre de Megan, de seguro la había asustado, intente moverme para ir a mi habitación y pedirle disculpas. Ella no se merecía nada de eso en este momento.
El mundo comenzó a dar vueltas cuando intente levantarme.
– Amigo quédate allí traeré al doctor. – Asentí y eso no ayudo nada a que el mundo dejara de dar vueltas. No sé cuanto tiempo mi cabeza dio vueltas, solo sé que de repente tuve al doctor de la manada enfrente de mi.
– ¿Señor cómo se siente?
– Bien, – Intente levantarme pero el mareo volvió.
– El mareo es normal, tu cuerpo esta trabajando para eliminar la plata. Creo que en un par de horas estarás bien, eres fuerte Alfa. – El doctor se levanto y camino a la salida, – Tengo que ir a ver al señor Stonel padre y a la señorita Victoria, acaban de llegar. – Asentí.
– Ya volví, – Dijo Megan a mi lado, – ¿Necesitas ayuda para colocarte ropa? – Dijo con uno de mis pantalones y una camisa negra entre sus manos, ella estaba vestida con una faldita y una camisa distinta a la que llevaba puesta hace un rato.
Me sonroje al pensar en como la había visto, – No Megan, gracias. – Vi que no me miraba a los ojos así que la agarre y la coloque encima de mí. – Lamento ser tan posesivo, no se me da bien la luna llena mezclada con una novia.
Megan se sentó a hojarascas encima de mí, ahora si que enrojecí, – Bien, si tu me mordiste yo también quiero hacerlo.
– Megan bájate, – Dije con la intención de moverme, pero seguí en la misma posición. Megan bajo su boca hasta mi cuello y me mordió. Gemí sin inhibición alguna, y acaricie su busto, nunca había sentido nada como eso, era tan excitante.
En cuanto ella se separo de mi un poco, lamí la marca que le había dejado con mi mordida. Megan pego un respingo, mientras yo sentía el peso de sus pechos en mis manos, nunca había pensado en esto en toda mi vida pero ella era deliciosa, suave a mi tacto y excitante a la vez. Diablos la quería debajo de mí, con mi olor en ella.
Necesitaba estar dentro de ella.
Nos cambie de lado para estar yo encima de ella, cuan dulce era mi Megan al sentirla debajo de mí. Mire su rostro un instante.
– Tus ojos están más dorados, – Dijo Megan entre suspiros. Enrede sus manos en mi cabello y me acomode mejor sobre ella.
– Vas a ser mía… – Jadee, casi podía sentirla rodearme con su olor.
– ¡Jeremy Jonas Wolf, deja a esa chica ahora mismo! – Gruñí, pero solté a Megan a regañadientes al escuchar la voz enojada de mamá.
– Cariño… – Dijo Megan, estaba tan hermosa con sus mejillas sonrojadas, las acaricie con las yemas de mis dedos.
Mire hacia tras y vi a mi madre en la puerta, me levante y me vestí con la ropa que me había traído Megan, dejándome la camisa abierta.
Levante a Megan y le acomode la ropa.
– ¿Qué pasa? – Dijo Megan mirándome a los ojos. Le di un beso en los labios y me separe antes de que la tentación me ganara.
– Mi madre esta en la puerta. – Dije acariciando su rostro, – Creo que no le gusto lo que vio, me sorprende de que no la escucharas gruñirme.
Megan se cubrió el rostro con las manos. – Debe estar pensando lo peor de mí, no me extrañaría que me eche de aquí a patadas.
Le sonreí, y la abrace contra mí, – No soy un bebé Megan, tengo la edad para estar con una mujer, – Megan me peñizco. – Es cierto.
– Bien, espero no volver a encontrarlos así. – Dijo mamá entrando a paso rápido, – Fred ha movido a Fede a mi cuarto, voy a estar cuidándolo hasta que se reponga. Vi llegó hace un rato acompañada por el abuelo de Fred, creo que podrías hablar con él si es que te encuentras bien, Megan porque no me acompañas necesito algo de ayuda.
Mamá se dio la vuelta y se fue.
– Esta enojada, – Dije.
– Si, es mejor que vaya y le ayude. – Megan salió detrás de mamá.
Bien, se acabo el recreo es hora de moverse.
>>Megan<<
Corrí detrás de la madre de Jeremy, ya iba por lo menos tres metros por delante de mí.
– Apresúrate Megan, – Me urgió, corrí más fuerte hasta que logré alcanzarla. Me miro con más suavidad cuando llegue a su lado. – No estoy enojada con ustedes, solo que estoy algo nerviosa por Fede, es que no esta muy tranquilo, la plata le duele demasiado.
– Fred dijo que tuvo una reacción alérgica. – Asintió.
– Si, la daga no le dio en ningún órgano eso fue algo bueno o la reacción pudo ser mucho peor, – Dijo con algo de alivio en la voz.
Llegamos hasta una cocina y pasamos por una puerta hasta un corredor, ¿cuán grande era esta casa? Corrimos por el corredor hasta llegar a unas puertas de color claro. Entramos, la madre de Jeremy se colocó un dedo sobre la boca.
– ¿Vi, cómo te encuentras? – Le pregunto la madre de Jeremy a una mujer que estaba acostada en una cama enorme de dosel.
– Siento como si me hubieran pasado una locomotora encima. – La reconocí. Era la misma mujer que me había recibido la noche anterior. – Hola Megan.
– Hola señora.
– Señorita y la boca te queda donde mismo, – Me sonroje, lo había dicho en un tono bastante escéptico.
– Victoria, se más educada y controla ese mal genio. – Dijo la madre de Jay. – Es la pareja de Jeremy.
– Cuando tú pelees con un lobo demente entonces puedes hacerme callar, – Se fruncieron el ceño mutuamente.
– ¿No veníamos a hacer algo? – Por decir eso me gane una mirada de odio de cada una.
La madre de Jay suspiró, – Ella tiene razón, necesito una de tus medicinas mágicas, – De pronto la madre de Jay puso cara de lastima, – Si, esa misma que le suministraste al padre de Fede.
La mujer gruño, – Odio que pongas esa cara.
– Fede la necesita, no se esta recuperando del todo, por favor Vi.
– Bien, bien. Esta en el fondo del armario. – Dijo a regañadientes.
– Victoria, ¿desde cuando tienes este antídoto?
– Lo pedí en cuanto atacaron a Fred, creí que si atacaban a Jay lo necesitaría rápido, pero nuestro chico es fuerte, – Dijo la mujer con un rastro de orgullo en la voz.
– ¿Qué favor te pidieron esos desquiciados? – Dijo la madre de Jay. – Sabes que ha Jay no le gusta que hagas tratos con los lobos de la manada del norte.
Me sorprendí, – ¿Hay otra manada?
Ambas me miraban como si fuera un ovni, – Pues si, – Me respondieron.
– Oh. – Fue lo único que pude decir.
– Bien Megan, la tengo es hora de irnos, – Dijo la madre de Jay, – Victoria, ¿necesitas algo?
La mujer negó, – No hace falta nada, el doctor me dijo que descanse un poco y que volverá dentro de un rato.
– Bien, vamos Megan. – Corrí a la puerta de inmediato pero la madre de Jay se paro antes de salir, – Gracias Vi, te adoro.
– Adórame menos y corre más. – Dijo la mujer sonriendo.
Salimos disparadas. Seguí a la madre de Jay haciendo el mismo recorrido solo que esta vez al salir de la cocina pasamos rápidamente a las escaleras. Todavía recordaba algo de la noche y donde estaba la habitación. Estaba doblando en una esquina cuando choque con alguien.
– Lo siento, – Dijo un chico que no aparentaba tener más edad que yo. De pronto vio a la madre de Jay a mi lado, – No encuentro a mi Lily, la estaba buscando.
– Esta a cinco puertas de la habitación de Jeremy, lamento no poder llevarte pero alguien nos necesita. – Él asintió y se fue. – Si ya te diste cuenta, él es la pareja de Lily, Daniel.
– Son bastante jóvenes. – Dije.
– Si, y se aman con devoción que es lo importante.
Seguimos corriendo hasta llegar a la puerta con la loba tallada en ella, la madre de Jay dudo en cuanto tomó el pomo de la puerta.
– Toma la jeringa Megan, yo lo distraeré y cuando yo te lo diga lo inyectarás, – Asentí, – ¿Has inyectado a alguien alguna vez?
– A mi padre una vez. – Ella asintió.
– Bien, vamos. – Respiro profundamente antes de entrar.
Entramos al cuarto, a la luz del día era aun más imponente que en la oscuridad. Sobre la cama estaba un hombre perlado en sudor y muy parecido a Fred, o tal vez debería decir que Fred se parecía mucho a este hombre. La madre de Jay se acercó al hombre y lo toco en el hombro desnudo, el resto de su cuerpo estaba cubierto con las mantas de la cama.
– Fede, ¿cómo te encuentras? – Le hablo suavemente.
– Mejor contigo a mi lado, – La atrajo a él y en un segundo la tenía debajo de él.
– Fede traje a Megan, – Dijo la madre de Jeremy un poco jadeante, – Te vamos a ayudar.
– Dile que se largue y que nos deje solos hace tiempo que no te marco, ya no hueles a mi, – Me acerque para verlo mejor, sus ojos estaban brillando de un azul tan claro y tan brillante, que era fascinante a su manera. Me gruño en cuanto me vio tan cerca de él, – Largo.
– Fede, mírame mi amor, ¿no quieres estar conmigo? Fede quiero que me beses, quiero tu olor en mí, – Él se centró inmediatamente en ella. Me avergoncé al ver como se besaban, quería darme la vuelta pero la madre de Jeremy llamó mi atención.
Me acerqué con cuidado y preparé la aguja, en cuando ella lo apretó más contra sí, él dejo expuesta una parte del cuello. Una vez había escuchado a mi padre decir que las drogas que se suministraban en la yugular reaccionaban más rápido que las otras que se suministraban en otras partes del cuerpo.
Con toda la fe que podía acumular, le inyecte la medicina en esa parte expuesta. El hombre grito y me dio una mirada fiera, pero la madre de Jeremy lo atrajo a ella quitándole la jeringa que por miedo la había dejado incrustada en su cuello. De inmediato el hombre se relajo y me miro con los ojos normales. Luego se volvió hasta la madre de Jeremy y comenzó a besarla con locura, me retiré en cuanto lo vi que estaba acariciándola demasiado íntimamente.
Cerré la puerta con seguro en cuanto salí, no creía que él apreciara que alguien los interrumpiera.
Camine por el pasillo hasta que llegue al cuarto de Jeremy. Mire mi teléfono, no recordaba haberlo encendido, pero tenía un mensaje de voz y unas... ¡10! Llamadas perdidas, mire el reloj ya eran las ocho y quince, y si mi corazón no mentía… el infierno se había desatado.
Me sacudí, no, no era por eso que las chicas me llamaban solo era para preguntarme el porqué no había vuelto.
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Pili_chan

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Re: .·'·.Werewolf.·'·.

Mensaje por Pili_chan el Lun Jun 06 2011, 17:34

Capitulo IX “Dolor”




Camine
por el pasillo hasta que llegue al cuarto de Jeremy. Entre al recordar mi
teléfono. Lo tome y mire la pantalla… no recordaba haberlo encendido, pero
tenía un mensaje de voz y unas... ¡no! ¡Más de 10! Llamadas perdidas, mire el
reloj ya eran las ocho y media, y si mi corazón no mentía… el infierno se había
desatado.



Me
sacudí, no, no era por eso que las chicas me llamaban solo era para preguntarme
el porqué no había vuelto. Solo era eso. Apreté el botón de discado para
devolver la llamada a la última persona que me llamo, por lo menos haría eso
por ahora.



El
teléfono timbro y timbro hasta que escuche un ruido al otro lado de la línea.




¡¿Megan?! – Reconocí ese tono de voz de inmediato y eso fue lo que me asustó.



No… ¿La
secretaria de papá, por qué? – Hola cómo estás Gladys. – Dije controlando el
tono de mi voz, para que no escuchará mi preocupación.



– Megan
esta no es hora para preguntarme como estoy, la pregunta es dónde estas tú. –
Dijo exasperada.



– Estoy
en casa de mi novio… – Dije con lentitud.



– ¡¿Qué?!
Megan debes venir de inmediato aquí a la comisaria… – Dijo irritada, la escuche
perfectamente cuando suspiro y volvió a tomar aire para tranquilizarse, –
Tenemos que hablar, es urgente.



Asentí
inconscientemente, – Si… iré de inmediato. – Termine algo desanimada, coloque
mis manos en mi pecho. Era el vacio de nuevo.



Me
quede parada un buen rato hasta que logré moverme sin sentir que el mundo se me
estaba cayendo a pedazos.



Mire
mis ropas y me encogí de hombros, esto era lo mejor que iba a tener en cuanto a
ropa… me acomode el cabello con exasperación y salí corriendo con mi teléfono
en mano.



Llegué
a la puerta sin problemas, no tenía la menor idea de lo que iba a tener que
hacer para llegar a la comisaria, pero haría lo que fuera necesario para
llegar.



– No
deberías irte así… – Dijo Jeremy detrás de mí. Me di la vuelta lentamente.



– Debo
ir a la comisaria…



Jeremy
negó con firmeza, – No quiero que salgas, él ronda libremente allá fuera y en
la ciudad no puedo cuidarte como quisiera o por lo menos no sin dejar ver mi
naturaleza.



– Es
que la secretaria de papá me llamo, – Dije con un nudo en la garganta, – Debo.
Ir.



Jeremy
me miro a los ojos, – Es tu seguridad Megan, por la que me preocupo.




Jeremy si quieres que este bien y segura, entonces déjame ir y luego te dejaré
cuidarme como creas necesario. – Jeremy me miro inseguro.



– Voy
contigo. – Asentí, pero él se dio la vuelta y grito, – ¡Fred! ¡Fred ven aquí!



– No
grites, ¿Qué pasa? – Dijo Fred, quien llego en un abrir y cerrar de ojos.



Jeremy
lo miro, – Vas a acompañarme. – Me sorprendí del tono de voz que uso Jeremy,
era… frío. – Sobre todo vas a proteger a mi hembra.



– Si,
Alpha, – Respondió Fred.



Los
mire a ambos un tanto sorprendida de sus actos.




Vamos, – Dijo Jeremy. Colgó mí brazo al suyo y salimos con Fred detrás de
nosotros.



El auto
estaba estacionado en la salida, Fred se colocó detrás del volante, mientras
Jeremy y yo nos sentamos en el asiento trasero.



Nadie
dijo una sola palabra en todo el camino, Jeremy únicamente me mantuvo abrazada
todo el camino, parecía saber como me estaba desquebrajando por dentro.



>>Jeremy<<


Casi
podía oler la desgracia dentro de Megan, aunque no lloraba sabía que su dolor
estaba aumentando a medida que nos acercábamos a la comisaria. Casi había
pegado un salto en cuanto llegamos a la ciudad.



Enterré
más mi cara en su cabello e inhale su olor, acaricie su espalda y su cabello,
pero Megan estaba ensimismada.



– Alpha
ya llegamos, – Dijo Fred, no le había agradado nada que le diera una orden al
salir de casa. Suspiré, sabía que él era inestable con eso del macho alfa y aun
así lo hice.




Gracias Frederick, – Fred me miro inmediatamente por el espejo retrovisor, –
Quédate en el auto y si necesito tu ayuda te lo haré saber, pero esto es algo
que es mejor que hagamos Megan y yo. – Fred asintió. Me separé de Megan un
poco, – Vamos mi amor.



– Tal
vez solo debería ir yo…



– No.
No voy a dejar que hagas eso. Vamos. – Dije y me baje del auto.



Megan
me siguió fuera como si fuera un robot, la abrace por los hombros y la guié
dentro.



Apenas
cruzamos el umbral la secretaria de su padre nos vio y comenzó a acercarse por
entre la gente que había. Nunca había visto tanto desorden en la comisaria, por
lo general el Jefe Gray nunca tenía esto, claro que… él ya no estaba. Una
punzada de dolor cruzo mi pecho, pero luego fue sustituida por otra de rabia.
El maldito que había hecho esto lo iba a pagar caro, con su vida.



Megan
se aparto de mí y camino un poco hasta llegar con la otra mujer, pero nunca
esperé lo que paso.



La
mujer cruzo la cara de Megan con una cachetada, que dejo a Megan estupefacta, y
a todos alrededor que se quedaron quietos mirando la escena. Yo en cambio
camine hasta llegar al lado de Megan y la abrace contra mí.



– ¿Por
qué? – Dijo Megan en un susurro.



– ¿Por
qué? – Se burlo la mujer, – ¿Dónde estabas cuando tu padre murió? ¡¿En la cama
con él?!



Me
quede estupefacto mirando a la mujer que tenía en frente de mí. ¿Cómo podía ser
tan malditamente insensible?



– Sino
respondes es porque es la verdad. – Dijo la mujer a la que quería matar.



– ¿Cómo…?
– Dije sin encontrar las palabras exactas para seguir hablando.



La
mujer me miro con el desprecio marcado en su rostro, – ¿Cómo? Nadie sabe lo que
paso, el mismo modus operandi que con tu…



– ¡No! –
No rugí, – ¡Dije cómo un ser tan insignificante como tú te atreves a hablarle a
mi Megan de esa forma! – La mujer me miro a los ojos y pude ver claramente como
la sangre abandono su rostro. Ella retrocedió dos pasos. – Acabas de decirle
que su padre murió… y pretendes que te responda como si nada. Eres una…




Jeremy… ella no sabe la historia completa, – Dijo Megan entre mis brazos. –
Déjala, ella quería a mi padre.






La mire
con el ceño fruncido, luego mire a la mujer, – Si le vuelve a tocar un solo
cabello, este será el último trabajo que conozca en el mundo.



La
mujer trato de mantener la compostura, – No me amenace, sé bien quien es usted,
el señor Gray siempre hablaba de usted señor Wolf, pero más le vale que no me
amenace.



La mire
como la plaga que era, – Yo no amenazo. Yo prometo. – Dije con el tono que usaba
con los lobos que intentaban darme cara, y como con aquellos lobos el olor al
miedo era latente, me regocije en él.



– Dónde
esta… – Pude ver el esfuerzo de Megan al hablar, – El cuerpo de mi padre… – La
abrace más fuerte contra mi pecho. – Quiero verlo…



– Tu
padre fue asesinado, la autopsia se esta haciendo en estos momentos.



La cara
de Megan, si es posible, empalideció más aun. – No…



La
mujer se dio cuenta de su actitud, – Es lo que se debe hacer. – Miro hacia otro
lado y llamo a un policía, – Llévala para que sea interrogada.




¡¿Qué?! – Dijo Megan, – ¿Por qué debo ser interrogada?



La
mujer le sonrió, – Porque no estabas en tu casa y nadie sabe donde estabas.



– Mis
amigas lo saben, también Jeremy, su madre, su nana…



– ¿Te
das cuenta que todas esas personas que nombras son personas que mentirían por
ti?



El
policía ya se estaba acerando a Megan, – Llamaré a mi personal de seguridad
para que traigan las grabaciones del movimiento durante la noche y en cuanto
llegaste a mi casa. – Me gire para ver a los policías, – Con eso debería bastar
para que dejen a Megan sufrir su perdida en paz.



Megan
me miro agradecida, pero el dolor aun persistía en el fondo de sus ojos. La
bese en los labios y me aleje para poder hacer la llamada.



>>Megan<<



Vamos, – Dijo Gladys a mi lado, aun no sabía porque se comportaba de esa manera
conmigo, parecía estar segura de que yo había matado a mi padre. Me abrace a mi
misma y la seguí hasta la sala de interrogación.



El
policía que siempre estaba de guardia me dejo pasar y nos acompaño dentro.



– Bien,
ya sabes como funciona todo esto, no sirve de nada que te diga que ese vidrio
es parte de la decoración. – Asentí, – Así que vamos al grano, ¿dónde estabas
anoche?



La mire
a los ojos y vi los círculos obscuros, ¿a qué hora se enteraría ella de la
muerte de mi padre? Porque no me había… no, no era justo quejarme cuando yo
había estado haciendo otras cosas, cosas que habían sido importantes en ese
momento.



– En
casa de Jeremy. – Respondí.



– ¿Por
qué estabas allí? – Su voz era cortante cuando me lo pregunto.




Porque tuve un mal presentimiento. – Sabía que esa no era una respuesta.




Megan, solo te hundes más con las respuestas vagas.



– Por
qué me interrogas, sabes que yo no le haría algo así a mi padre, – Dije
comenzando a llorar.



Me
dirigió una mirada fría, – He visto a hijas más amorosas que tu que le han
clavado un cuchillo a sus padres mientras duermen. Responde.



Me
quede en silencio, y saque mi teléfono de mi bolsillo.



– No es
momento para que veas cuantos mensajes te envían tus amigos o recuerdes los
mensajes de tu novio.



Le
tendí el teléfono y esperé su reacción.



Levanto
la mirada y lanzó el teléfono lejos. – ¡¿Y aun así no te quedaste con él?!



Estaba
por abalanzárseme encima cuando el otro policía la detuvo. – Detente.



– ¿Por
qué? ella prácticamente dejo a su padre solo… de seguro tomo la excusa perfecta
para acostarse con ese muchachito y ni siquiera se preocupo por lo inusual de
su mensaje…



– Ella
ahora es huérfana deberías de dejar de reprocharle.



Sus
palabras me calaron tan profundo, que no pude detener las lágrimas cuando
comenzaron a caer.



Llore y
llore hasta que no quedo nada más en mí.



Ahora
estaba sola.



Mi
madre murió cuando nací.



Mi
padre murió antes de que fuera mayor de edad.



¿Qué
voy a hacer sola?



Unas
manos se posaron en mis hombros y me masajearon.



– Me
tienes a mí Megan. Nunca te voy a dejar sola, te lo prometo. – Me levante y
abrace a Jeremy.



– Jay,
solo me quedas tu… – Jeremy estaba pálido y se veía tan cansado como yo, él
también estaba sufriendo conmigo. – Te amo.



– Y yo
a ti mi vida.



Me
sequé las lagrimas con un pañuelo que me había tendido, – Más te vale que a ti
no te pase nada, – Jay me miro con preocupación, – Si te pasa algo yo me muero.



– No
digas eso Megan, nada nos va a pasar. – Dijo, pero yo sabía que no podía afirmar
nada, no con ese loco suelto allí fuera. – Mi amor, las grabaciones que
muestran tu llegada a mi casa van a llegar en un rato más, y también hable con
el jefe de policía provisional dice que puedes irte, y que todo esto no era
necesario. – Dijo mirando a Gladys, con una mirada de odio. – Así que vámonos
de aquí.



– Si,
por favor.




Arreglaré todo para el entierro de tu padre. – Asentí agradecida, no tenía idea
de cómo hacer eso. Comencé a salir de la sala pero Jeremy se detuvo antes de
salir, – No vuelvas a meterte con Megan. – Le dijo a Gladys.



Lo tome
de la mano y seguimos, – Vámonos.



Cuando
estamos afuera pude respirar, sentía que todo estaba apunte de caerse encima.
Si papá hubiera estado conmigo… suspire, Jeremy era de mucha ayuda y lo amaba
aun más por eso, por ser mi apoyo cuando más lo necesitaba.




Jeremy, ¿podemos ir a mi casa? – Jeremy me miro y luego me sonrió.




Debemos ir por tus cosas, vas a vivir conmigo… – Se sonrojo un poco, – Es lo
mejor. – Asentí, no quería estar sola, – Pero hagámoslo rápido.



– Si.


Nos
subimos al auto. Fred no se había bajado por lo que estaba esperando obviamente
aburrido.



– Fred,
– Dije con un nudo en la garganta, – ¿Puedes llevarnos hasta mí… casa? – Fred
me miro y asintió, – Gracias.



– Tus
deseos son ordenes Megan.




Gracias, muchas gracias. – Me abrace a Jeremy y seguí llorando.



– Ya mi
Megan no sufras más, me tienes a mí, a mi familia y a mis amigos. – Dijo
Levantando la mirada hasta Fred. – Nos tienes para ti.



Me deje
llevar por las caricias de Jeremy, y de pronto me sumí en la oscuridad.



>>Jeremy<<


– Te
ves como si quisieras matar a alguien.



– No te
imaginas como la trataron, – Dije entre susurros, que sabía que Megan no
escucharía. – Una mujer le echo la culpa de la muerte de su padre, la
interrogaron como si fuera una delincuente… esa maldita mujer le dio una
cachetada… no me pidas que no quiera sangre.



Fred
apretó el volante con fuerza, – No puedo creer que hicieran eso… ella perdió su
familia.



– Lo
sé, – Dije mordiendo las palabras. – Por eso me las van a pagar…



Seguimos
el camino en silencio.



Megan
dormía intranquila, pegaba saltitos de vez en cuando. Debía de estar en shock la
pobre. Apoye mi rostro en su cabeza. Mi dulce Megan, hace tan poco entre en su
vida y ya la estoy arruinando, si tan solo no la hubiera conocido ella no
estaría en problemas… todo era mi culpa, si no hubiera metido a su padre en
esto él estaría vivo.



– Ya no
te culpes más Jeremy, lo que debía ser, debía ser.



Suspire,
– Eso supongo.




Estamos por llegar, será mejor que la despiertes.



Lo
mire, – ¿Ya no estas enojado?



Bufo, –
Eres un idiota normalmente, pero le sumas la luna y eres un idiota de remate. –
Dijo amargado, – Pero sé cuando presionar y este no es el momento.



Bien,
eso era algo. Mire a Megan y la sacudí con suavidad.



– Megan
cielo, abre tus ojos cariño, ya llegaste a… tu casa. – Dije no sabiendo que le
iba a producir eso.



Megan
despertó de un salto, y comenzó a hipar. Miraba para todos lados hasta que se
dio cuenta que estaba entre mis brazos.



Me
abrazo, – Jay… ¿ya llegamos? – Asentí, – Bien, creo que la llave de repuesto
esta en una maceta, vamos.



Me baje
rápido para estar a su lado, y nos dirigimos a las macetas que estaban a un
lado de la casa, ahora que lo pensaba en primavera siempre estaban bien
adornadas. Tome una de las manos de Megan, si, parecían las manos de alguien
que le gustaba trabajar con ellas.



– ¿Te
gusta la jardinería?



Ella me
miro sin entender mi pregunta, pero respondió. – Si, es a algo que me he
dedicado desde que era pequeña, los hobbies no eran mi fuerte.




Siempre me han gustado estas flores, como puedo convencerte de que hagas lo
mismo con mi jardín.



Megan
abrió los ojos de par en par. – Eso me tomaría muuuucho tiempo.



Le
sonreí, – Esa es la idea.



Me
sonrió de vuelta, – Entonces si…



– Hey
Niños, llaves, ¿eso les dice algo? – Dijo Fred a nuestro lado.




Tienes el don de matar los momento románticos ¿cierto? – Dijo Megan, pero se
dio la vuelta sonriendo y se agacho entre las macetas, bajo la cuarta maceta
que revisaba encontró la llave. – Aquí esta.



Fue
hasta la puerta y nos hizo una seña. Entramos tras ella. La casa estaba tal
cual la había visto la última vez.



– Por
aquí esta mi cuarto, voy y vuelvo. – Fred asintió, pero yo la seguí.



Megan
entro en su cuarto y me quede fascinado por lo que veía.



Su
cuarto estaba pintado de un morado claro, y estaba lleno de posters, pero lo
que capto mi atención fue un peluche que estaba sobre su cama. Un lobo de
peluche de color negro. La curiosidad morbosa me gano, lo tome entre mis manos
y me lo lleve a la nariz.



Olía a Megan
por completo.




¿Jeremy qué haces?



Me
sentí culpable y lo lance a la cama, – Nada. Quería ayudarte.



Me
sonrió, – Ya conociste a mi Bobby, es mi peluche favorito. – Abrió un bolso que
tenía en las manos y lanzó su peluche dentro. – No me gusta dormir sin él, mi
cama se siente vacía cuando no esta.



Para
que lo necesitas en mi casa, yo soy de tamaño real. Pensé.



Megan
siguió llenado su bolso y una maleta, mire hacia otro lado cuando llegó a la
ropa interior por lo que fije mi mirada en los posters. La mayoría de los temas
eran de películas de terror como Drácula, Entrevista con el vampiro, y sip esa
era Besos de sangre.




Jeremy creo que ya cogí toda mi ropa. – La mire, la mayoría de sus cosas aun
seguían allí en el ropero.




Después puedo mandar a recoger todo, – Megan me miro asustada, – Ya veremos,
¿estas segura que llevas todo lo que necesitas?



– Creo
que llevo todo lo que puedo llegar a necesitar, descuida. Aunque quiero recoger
algo… – Dijo insegura.




Hazlo, me llevaré tus maletas fuera para guardarlas en el maletero. – Me pare, –
Apresúrate, ¿si?



– Si.


>>Megan<<


Entre
en el cuarto de papá tratando de no pensar demasiado, había recordado lo que me
había dicho hace mucho tiempo.



Flash back



Megan, ven aquí pequeña. – Corrí hasta los brazos de papá.



– ¿Qué
me vas a enseñar hoy papi? – Papá me sonreía encantado.



– Hoy
vamos a descansar, tu puntería es de maravilla, tienes el mejor pulso que he
visto, claro después de mí obviamente.



Sonreí
y lo bese en la mejilla. – ¿Entonces qué vamos a hacer?



– Te
voy a mostrar algo que adquirí, – Me llevó en brazos hasta su habitación, –
¿Recuerdas lo que vimos hace un mes?



Asentí
fervientemente, era difícil olvidar el haber visto a un hombre lobo, ¡un hombre
lobo de verdad!! Quería gritarlo de la sola emoción.



Nos sentamos
sobre su cama.



– Bien,
pero Megan no quiero que te emociones demasiado, no todos ellos son buenos como
Jeremy… – Ese era el lobo que él había conocido hace poco, – Hay malos, como
con las personas comunes, hay buenos y malos. – Asentí algo indecisa, – Pero
los lobos malos son más peligrosos que las personas malas…



– ¿Por
qué?




Porque ellos pueden hacernos mucho daño con sus manos desnudas. – Abrí los ojos
de par en par. – Pero como todos los seres en el mundo, ellos tienen un talón
de Aquiles.



– Aquiles
murió por una flecha en su talón, ¿qué puede… matar a un lobo? – La sola idea
me dolía.



Papá se
puso serio, – Plata, los objetos en especial dagas o armas hechas de plata. Su
cuerpo produce una reacción química que los mata… – Lo mire no entendiendo demasiado,
él se dio cuenta de mis dudas y me revolvió el cabello, – Son alérgicos a ella.



– Oh. –
Papá me coloco un dedo en mis labios.



– Por
eso compré esto, – Me mostró una caja, y la puso entre mis manos.



La abrí
indecisa de lo que podía encontrar, papá me sonrió y me alentó a abrirla, mire
dentro.



Era la
pistola más increíble que había visto. Alcé la mirada a papá.



– ¿A
qué es increíble? – Dijo papá mirando también el arma.



– Si
papi.



– Es
solo en una emergencia, la dejaré escondida donde solo tu y yo sabremos donde
esta.



– Y
como sabré si…



Papá
levanto una mano, – Lo sabrás, – Puso su mano en el centro de mi pecho. – Lo
sabrás.



Fin de flash back


Apreté
la caja contra mi pecho. Ahora lo sabía, esto era estar en emergencia.



Salí
del cuarto con la caja en mis manos y rezando para no tener la necesidad de
usarla.



Jeremy
se encontraba con Fred en la sala, me encamine hasta ellos pero Fred dio dos
pasos atrás.



– ¿Qué
sucede? – Pregunte.



– Huelo
plata. – Dijo entre dientes.



– Yo
también, pero es Megan por lo que no me preocupo. – Dijo Jeremy acercándoseme y
colocando su mano contra mi rostro. Su toque era lo que necesitaba para estar
tranquila, en todo el día lo había adorado.




Podemos irnos de aquí. – Jeremy asintió.


En el
momento en que salí de la casa, una brisa me atravesó y por un momento creí que
alguien me había tocado.
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Pili_chan

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Re: .·'·.Werewolf.·'·.

Mensaje por carmen el Lun Jun 06 2011, 18:49

¡Gracias Pili!
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carmen

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Re: .·'·.Werewolf.·'·.

Mensaje por Pili_chan el Mar Jun 14 2011, 15:05

Capitulo X “Cosas inesperadas”
>>Megan<<
Camine por todo el Castillo Difontiel durante el resto del día, era un lugar bastante interesante aparte de tétrica, un escalofrío me recorrió el cuerpo. Jeremy se había ido a algún lugar y no podía ver a nadie en ninguna parte, por lo menos hasta que cayo la noche y fue cuando vi en la cocina a la nana de Jay. Toque a la puerta y luego entre.
La verdad es que el olor me había atraído desde muy lejos, mi estomago gruño.
– Megan, te veo hambrienta, siéntate y te serviré algo. – Asentí y me senté a la mesa, mi estomago volvió a rugir. – Pobrecita, de seguro tu día no fue fácil, intente preguntarle a Jeremy pero no me dijo nada y solo se fue.
– Digamos que fue un día de locos… – Mire el plato que nana Vi me servía, papá solía cocinarme cuando llegaba temprano… o tenía días libres. – Fui golpeada, acusada de asesinato, de ser una libertina… y soy una huérfana. – Susurre.
Escuche un plato hacerse trizas en el suelo.
– ¡¿Qué?! ¿Cómo? ¿Por qué?
– Pase la noche aquí y a la policía no le calzaba el que yo me pasara la noche en casa de mi novio justo cuando mi padre fue asesinado… – Trague saliva. – Solo fue un interrogatorio de rutina, solo eso.
La cara de nana Vi estaba roja de ira, – Ellos no tenían que hacerte eso, estas sufriendo por tu pérdida.
– No me importa, ahora estoy bien. – Creo, dije para mi misma cuando comencé a comer. – Esta noche también tienen…
Nana Vi me miro más relajada, – Si. Hoy habrá más lobos por aquí, así que estarás bien. – Me tendió una fruta. – Te ves tan delgada.
Me mire por todos lados, me veía igual que siempre ya que nunca había sido muy… rellena ni muy mona pero era así, papá me había dicho que me veía bien.
– Yo creo que esta muy linda, y si a mi Jay le gusta es porque él también lo cree, ¿no es cierto Megan? – Me impresiono un poco al verla. La madre de Jay entró en la cocina con el hombre de la mañana pegado a sus talones. La madre de Jay se dio cuenta y me sonrió, – Esta un poquito mal humorado pero ya te perdonó, ¿ verdad Fede?
El hombre me miro como si quisiera matarme pero asintió, – Solo no te atrevas a hacerlo de nuevo o no me voy a detener.
– Oh Fede ya te dije que yo se lo pedí, no fue su culpa, – Dijo la mujer haciendo pucheros. En realidad prácticamente me había obligado. El hombre se acercó a ella y la beso en la punta de la nariz. – Además es la novia de mi hijo, debes respetarla más.
Él alzo una ceja, – Comamos y luego volvamos arriba, ya te estoy hechando de menos.
– ¡Fede! – Dijo la madre de Jay lanzándome miradas.
– He escuchado cosas peores antes, – Dije desde mi asiento.
– Megan te ves agotada ve a dormir. – Dijo nana Vi. – Ha sido un día muy difícil para ti, y es mejor que descansas.
Asentí y me levante. – Que tengan una buena noche.
– Comenzamos mal, pero dicen que lo que mal empieza finaliza bien. – Dijo el hombre, – Soy Frederick XI Stonel.
– Megan Grey, un gusto. – Le tendí mi mano y él la estrecho.
– Un gusto conocer la hija de un hombre tan honorable como Henry Grey. – Le sonreí con un poco de esfuerzo, varias veces había escuchado esas palabras, claro, pero aquellas veces papá se había reído a mi lado por los halagos.
– Gracias, – Respire profundamente y salí del lugar.
>>Stephaniel<<
Vi salir a Megan, la tristeza que la acompañaba era casi palpable. Recordé cuando perdí a mis padres, me había sentido perdida en el mundo sin saber que hacer, pero con la ayuda de Joseph me había sobrepuesto al dolor de la perdida, por lo menos hasta que él también me abandono en este mundo.
Suspire nítidamente, no quería que Fede saltará a mi lado, había estado algo sobreprotector desde que nos habíamos levantado. Me ruborice un poco al recordar todo lo que había pasado.
– Ya sé porque la vida no te ha dado hijas, no sirves para criar niñas, – Dijo Victoria a un lado de la mesa. – Pobre Megan como debe de sufrir.
Fede tenso la mandíbula, hace tiempo él me había dicho que lo que más deseaba era tener una niña. Tome una de sus manos y casi me caigo.
Fede me sujeto entre sus brazos. La emoción era tan fuerte que apenas podía contenerla, era un presentimiento siempre los tenía pero este era más fuerte que los que tenía normalmente, fuerte y bastante definido. Mire a Fede. Este tipo de presentimiento ya lo había tenido una vez antes…
– Mi amor qué sucede… – Me urgió Fede.
Victoria me miro impaciente, – Oh vamos Steph si es por lo que le dije, es cierto, mira a esa pobre niña como quedo.
Fede se dio la vuelta para mirarla, – Cállate Vi. Dime cielo, ¿qué pasa?
– Creo que vamos a poder arreglar eso. – Mire a Fede y luego me mire a mí. Fede entendió de inmediato.
– ¿A qué te refieres? – Dijo Victoria acercándose. Luego su mirada se encendió como una bombilla, – ¿Quieres decir que podrías…?
– Tengo el presentimiento de que voy a tener una niña.
Fede me soltó y se sujeto en la pared, – Pero… fue solo… no… aunque… anoche… pero acabamos de…
– ¿Puedo golpearlo? Me esta exasperando. – Dijo Victoria frunciendo el ceño mientras miraba a Fede..
– No, – Dije rápidamente, – Solo está sorprendido, – Camine hasta la silla que había dejado Megan, me senté. El presentimiento había sido prácticamente una premonición había vislumbrado una imagen algo distorsionada pero eso no quitaba que casi había visto a la niña en los brazos de Fede, si era así, ella iba a ser hermosa.
Por favor que así sea. Rogué.
Me abrace a mí misma con mis brazos, luego los brazos de Fede me cubrieron dejándome cubierta por el abrazo.
– Te ves cansada, mejor subamos, luego vendré por algo para que comas. – Lo mire sorprendida por lo dulce que me hablaba.
Tome su rostro entre mis manos, y lo mire dulcemente, – Oh Fede encontraste tu lado dulce.
Fede me miro sarcástico, – No siempre estoy enojado contigo, ¿sabes? También puedo ser dulce y agradable, no tan solo un energúmeno.
Lo abrace, – Lo sé, pero siempre te enojas porque no entiendes que no es lo correcto estar conmigo…
– Me necesitas y yo te necesito. Yo te cuido y tú me cuidas. Nos amamos. Vamos a ser padres de una niña, una niña que va a necesitar de un padre. – Dijo Fede, – ¿A cuál de estos puntos debo aferrarme para que me dejes quedarme a tu lado y cuidarte hasta que todo este solucionado?
Lo mire, cuantas veces había soñado con una vida al lado de Fede… sentí como mi visión se empañaba por las lágrimas, – Ya no lo sé. – Dije aferrándome a él. – Ya no quiero estar sola, no quiero ver el mundo pasar y ver como la gente que quiero se va… – Hipé.
– Ya no hay nada en ti que sea vampiro, puedes quedarte conmigo a mi lado mi amor. – Tomo mi rostro entre sus manos, – Déjame amarte Stephaniel… cuidarte hasta que seamos viejos. Y tengas arruguitas aquí y aquí, – Dijo señalando mis ojos y mi boca, – De todas las sonrisas que vamos a tener juntos.
Le sonreí, era lo que más deseaba, no mucho las arrugas pero si la felicidad. Me puse de puntillas y lo bese.
>>Victoria<<
Salí de la cocina sin hace un ruido, no quería interrumpir la escena que estaba viendo. Su amor era lo más hermoso que había visto hace años, un amor marcado por las diferencias y todo tipo de obstáculos. Los que ya habían sobrepasado todos y cada uno de ellos, ya no quedaba ninguno, técnicamente.
Hubiera dado todo por amar de esa manera, pero el destino pensaba diferente a mí. Nadie en mi antigua manada me había visto como una pareja o madre de su descendencia, absolutamente nadie, Jonas decía que era cuestión de tiempo pero no fue así.
Jonas. Un sentimiento de tristeza me invadió. Cuanto lo extrañaba, era mi amigo y mentor. Me sacudí de ese pensamiento, la casa ya estaba repleta de tristeza por la muerte de Henry Grey, no necesitaba la mía para ser la guinda del pastel.
Mire hacía tras, esos eran tortolos de verdad, lástima que el único y más grande problema de Fede era su matrimonio con Elizabeth… me sorprendía que esa perra no estuviera aquí para molestar.
Volví mi mirada y por poco choque con una pared.
Corrección, no era una pared.
– Lárgate Stonel. – Le ladré.
Y el descarado sonrió, – Generalmente no produzco esa reacción en las mujeres. Aunque no lo creas las mujeres aun me persiguen por mi buen toque. – Puso un dedo sobre mi nariz, casi y lo mordí.
– No dudo de tu virilidad, – Le lance una mirada agria. – Pero no me gustan los rubios de ojos azules.
– Eso fue un golpe bajo… muy bajo. – Dijo asintiendo. – Pero anoche no te importaron para nada esos detalles, tal vez deba volver en la noche. – Se dio la vuelta.
Le gruñí, – Déjame en paz. V.I.E.J.O.
Él me miro sin cambiar esa cara de idiota. – Me encantan las mujeres rudas y que sacan las garras cuando se sientes amenazadas.
– ¿No deberías estar en un asilo de ancianos? – Dije evitando ese comentario.
– No, aun soy joven; tengo cincuenta y seis años, mi hijo solo tiene treinta y algo, mi difunta esposa y yo teníamos veinte años cuando él llego ha este mundo. Si, creo que soy joven aun. – Me quede un poco anonadada en cuanto saque la cuenta.
– ¡¿Soy más vieja que Fede?! – Siempre había pensado que él era mucho mayor, tenía hasta arrugas de cansancio. Y yo tenía ya treinta y ocho y algo años.
El mayor de los Stonel aun me sonreía, – ¿Sería descortés de mi parte preguntar tu edad Victoria? – Su acento cuando dijo Victoria me puso la piel de gallina.
– Si, – Dije y me di la vuelta para irme, aun sentía sus pasos detrás de mí cuando camine hacia mi cuarto. Debería de decirle que se vaya a molestar a su hijo, pero así no iba a ser entretenida la noche.
>>Megan<<
Abrí la puerta de la habitación y entre. La habitación seguía desordenada, me dirigí ha la cama pero me detuve al ver a Jeremy muy quieto sobre la cama. Me acerque y me acomode en el espacio que quedaba de la cama.
En cuanto me acomode Jeremy me atrajo a él y me rodeo con sus brazos.
Me quede ahí por mucho tiempo pero no podía dormir. Al tiempo después despertó Jeremy que me miro con el sueño reflejado en sus ojos.
– Buenos días… o buenas noches Jay. – Dije abrazándome más a él.
– Buenas noches mi Megan. – Por alguna razón me encantaba su posesividad. – Te vez cansada, deberías dormir.
– No puedo. – Dije algo agotada. Se me ocurrió algo. Lo mire a los ojos, – Tal vez si me das un besito.
Me sonrió abiertamente, – Tú… tientas mi cordura con tus besos.
Me coloco debajo de él y comenzó a besarme. Podía sentir todo su cuerpo, su peso sobre mí, era extraño y a la vez me sentía pequeña. Enrede mis manos en su cabello y me deje llevar al sentir su lengua entrar en mi boca y explorarla buscando la mía.
Jeremy coloco una de sus manos en mis caderas mientras la otra me tocaba el busto. Gemí cuando su mano se metió debajo de mi ropa. Me separé un poco al darme cuenta de lo que estábamos haciendo. Jeremy me miro algo desconcertado al ver que no le respondía.
– ¿No te gustó? – Su mirada me hipnotizaba por alguna razón.
Me coloqué nerviosa, – No, no es eso, solo que estamos tu y yo solos en… una cama. – Jeremy se separó de mi inmediato. – Si, eso. Creo que es mejor que me busque otra habitación para dormir.
– No, no debes hacer eso Megan sé controlarme, – Lo mire dudando, – Créeme Meg, no es necesario. – Se movió en la cama para quedar acostado a mi lado. Colocó una mano en mi cintura. – Por favor Meg duerme a mi lado, prometo cuidarte.
– Esta bien Jeremy, pero debemos cuidarnos, nos conocemos desde hace muy poco como para hacer… tu sabes… – Sentía el calor cubrir mi rostro.
– Lo sé, por eso prometo cuidarte. – Me atrajo a él. – Te amo mi Megan, nunca te haría daño y para que lo sepas sentir esto también es nuevo para mí.
Le sonreí tímidamente, – Entonces somos un par de novatos… – Enrede mis manos en su cabello, – Es mejor esperar, es muy pronto. – Jeremy asintió.
Jeremy acerco sus labios a los míos y me besó, estaba por separarme cuando me mordió en el cuello. Gemí y arquee mi espalda al sentir una corriente en mi cuerpo, Jeremy aprovecho la ocasión y colocó sus manos en mi pecho y me piñizco. Mi mente estaba nublada por el calor, mi cuerpo estaba afiebrado, y la ropa me molestaba ¿por qué? Fue lo único que cruzo mi mente.
Me quite la camisa de Jeremy y la camiseta que me había colocado debajo, Jeremy me ayudo con la falda. De un momento a otro me encontraba desnuda y Jeremy estaba sin su camisa y pantalón encima de mí. Jeremy comenzó a besarme en el lugar de la mordida, más corrientes recorrieron mi cuerpo.
– Jeremy vamos a patrullar… que mier… – Mire hacia un lado y vi a Fred, Jeremy de inmediato nos cubrió con la sábana. Fred se dio la vuelta.
Mire a Jeremy y me abrace a él. – ¿Fred no sabes tocar?
– ¿Y tu recuerdas que ella es menor de edad para tener sexo? – Me quede con la boca abierta.
– Fred. – Lo aviso Jeremy.
– Ya, bien, es que no pensé que ella iba a estar aquí. – Dijo Fred encogiéndose de hombros.
– ¿Y dónde querías que estuviera? – Dijo Jeremy.
– ¿Bueno, tal vez en una de las cincuenta habitaciones que hay en la casa? – Dijo Fred simplemente. – Sin contar los calabozos, – Dijo morbosamente.
Fred era definitivamente una de aquellas personas que viven para interrumpir, pero esta vez lo había echo oportunamente. Intente salir de debajo de Jeremy, pero éste me miro con confusión sin dejarme salir.
Colocó una mano en mi rostro. Tome su mano y la bese en la palma. Los ojos de Jeremy brillaron de una forma especial.
– Jeremy déjame salir.
Jeremy hizo rodar los ojos, – Todavía no.
– Oye tortolo venía a buscarte para ir a patrullar o debo dejarte aquí y hacerme cargo de la manada… o tal vez ya estas pensando en asegurar al próximo alfa de la manada.
Pude ver claramente el color cubrir el rostro de Jeremy, – Ya te acompaño déjame vestirme. – Respondió Jeremy saliendo de encima de mí.
Fred se dio la vuelta de inmediato. – ¿WTF?
Me cubrí de inmediato hasta el cuello, Fred me miró raro. Tome una de las almohadas y se la lance.
– ¿Voy a ser padrino tan pronto? O Megan deberías esperar un poco, ya sabes embelésalo primero y luego ataca con todo.
Le gruñí pero antes de que pudiera lanzarle la otra almohada Jeremy le lanzó la pelota de básquetbol.
– No molestes a mi novia. – Me miro disculpándose, le sonreí. – Debo practicar mi control.
Le lance un beso, él se estiró e hizo como si lo atrapara, – Debemos.
– Lo haré, esta noche debo patrullar. – Lo mire preocupada, – Descuida nada va a pasar, habrá más gente en los alrededores. – Miró a Fred. – Vamos. Que tengas buena noche mi amor.
Él salió del cuarto pero dejo la puerta entre abierta, sabía que aun me escuchaba, – Vuelve por favor, vuelve sano y a salvo… te estaré esperando.
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Pili_chan

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